Buenos días señores y señoras accionistas del Banco Santander, mi nombre es Annie Yumi Joh y les hablo en representación de la Campaña Banco Santander sin armas, de diversos accionistas que han delegado en mi sus acciones y de más de 400 ONG a nivel nacional e internacional. Mi intervención es para mostrarles que el Banco Santander es una de las entidades financieras españolas que más invierte en armas prohibidas por tratados internacionales, y pedirles que dejen de apoyar empresas que producen armas nucleares, las bombas de racimo y las armas de uranio empobrecido.

El Banco Santander afirma respetar principios y regulaciones internas e internacionales en sus operaciones pero los datos reales muestran que el Grupo Santander ha aportado 958.720.000€ desde el 2006 a la producción de estas armas. De acuerdo con nuestras investigaciones, sabemos que los fondos de inversión gestionados por el Santander incluyen acciones y bonos de 13 empresas que fabrican armas prohibidas, que el Santander ha dado apoyo a 4 de ellas en la emisión de bonos y acciones, y que el Santander tiene participaciones accionariales en otras cuatro empresas de armamento. Esto muestra que su supuesta regulación interna de financiación del sector defensa no sólo es insuficiente, sino también un engaño a sus accionistas, clientes, trabajadores y a la opinión pública, vista la larga lista de compañías del sector militar a las que el Banco Santander apoya.

Veamos en detalle de qué operaciones estamos hablando y qué tipo de armas fabrican las empresas financiadas por el Banco Santander, para que comprendan la gravedad de la situación:

- El Banco Santander ha gestionado fondos de inversión por valor de 96,72 millones de euros de empresas productoras de misiles nucleares, como BAE Systems, EADS y Boeing que además fabrica aviones de guerra. El Banco Santander gestiona también fondos de inversión de Lockheed Martin, una de las grandes productoras de bombas de racimo. Cabe resaltar que 1/3 de las víctimas de esta arma son niños y niñas. Northrop Grumman, también cliente del Santander, fabrica los misiles nucleares intercontinentales Minuteman III .

En esta macabra lista aparece también General Dynamics, empresa involucrada actualmente en la producción de bombas nucleares y armas de uranio empobrecido, Honeywell que participa en un proyecto que está destinado a prolongar el ciclo de vida de las armas nucleares Trident II a la marina de los Estados Unidos; y Safran, que participa en la construcción del nuevo misil nuclear M51 para los nuevos submarinos franceses, con un valor estimado de 3.000 millones de euros. El M51 será capaz de cubrir una distancia de más de 6.000 kilómetros.

- El Banco Santander ha asistido a Finmeccanica, Boeing y Thales en la emisión de bonos por un valor total de 150 millones de euros. Thales, fabricante  junto con EADS, Safran y otras entidades, del destructivo misil nuclear M51, mencionado anteriormente.

- El Banco Santander es propietario de bonos de Finmeccanica a través de fondos de inversión por un valor de 3 millones euros. Finmeccanica es una empresa armamentística italiana, participada en un 2,01% por la Libian Investment Authority (LIA) del gobierno libio, que ha realizado recientes y suculentos negocios con el gobierno de Gadafi, cuyas armas han sido utilizadas en la represión de la población civil de este país de los últimos tiempos. Además tiene una participación del 25% en MBDA, que construye los misiles nucleares ASMP-A para el ejército del aire francés.

- En los últimos cinco años el Banco Santander ha participado en créditos sindicados que están pendientes de devolución a un gran número de empresas que fabrican armas controvertidas, como las mencionadas anteriormente (Boeing, EADS, Finmeccanica, General Dynamics, Honeywell, Safran y Lockheed Martin).

Durante los últimos años el Banco Santander ha brindado con variadas operaciones financieras casi 1.000 millones de euros a la producción de bombas de racimo, bombas nucleares y armas de uranio empobrecido, muchas de ellas probablemente usadas en algunos de los conflictos armados de los últimos años, con lo que constatamos que las regulaciones del Banco Santander sobre armamento no sirven para reducir o acabar con sus inversiones en la industria militar más cuestionable, sino más bien al contrario.
Sr. Presidente y Consejo de Administración, quisiéramos saber qué parte de sus 8.181 millones de beneficios anunciados para el ejercicio 2010 provienen de sus negocios con el sector armamentístico y en concreto de la producción de armas nucleares, municiones de racimo o de uranio empobrecido. De saberlo, podrían valorar sus accionistas si prefieren seguir lucrándose del negocio de estas armas tan controvertidas, o si como la gran mayoría de la sociedad española, rechaza los beneficios provenientes de negocios ilegítimos y reprobables como los relacionados con la producción de armamento como el aquí expuesto.

Tras entrevistarnos con algunos representantes de su banco, nos indicaron que estas empresas mencionadas, clientes vuestros, han firmado una declaración con su banco indicando que no producirán armas. Nos resulta difícil creerlo teniendo en cuenta que estas productoras  se encuentran en la lista negra del Fondo de Pensión Noruega y holandés junto con el banco holandés Rabobank.

No importa el tipo de operación financiera de que se trate, cualquier vínculo con estas empresas hace cómplice a su banco en la violencia armada, destrucción y las muertes de miles de civiles por todo el mundo y además, genera un grandísimo riesgo en su reputación corporativa. Le pedimos que cancele totalmente sus operaciones con las empresas de armamento, especialmente con las aquí expuestas, y demuestre liderazgo ante las demás entidades financieras dejando la financiación de armas.


Gracias por su atención.