El Secretari General de l'organització, Stefan Lunte, ha enviat una nota en nom de Justícia i Pau en què es perfilen un seguit de recomanacions o criteris que la UE no hauria de passar per alt a l'hora d'encarar els tractats comercials i econòmics que afecten el conjunt del planeta, com poden ser el TTIP o el CETA. Podeu llegir la nota sencera. 

 - Cuestiones de política comercial -

A partir de algunas consideraciones de la Doctrina social de la Iglesia en cuanto a la política comercial, la nota que sigue ofrece una visión general de actualidad de las cuestiones globales de política comercial de la UE.

A) Doctrina social de la Iglesia y comercio

En los últimos años, la Santa Sede y los obispos han tomado parte en el debate sobre la forma de evaluar el comercio internacional y los acuerdos comerciales y, por tanto, han contribuido a un nuevo desarrollo de la Doctrina social de la Iglesia sobre este asunto. Los siguientes puntos constituyen los principales mensajes de la Iglesia cuando se trata de política comercial.

  1. El potencial positivo del comercio
    El comercio internacional y la inversión extranjera directa pueden tener un impacto positivo en el desarrollo humano, siempre y cuando no aumentan la injusticia. En junio de 2016, los obispos de la COMECE y la Conferencia de los obispos de Estados Unidos (USCCB) tomaron una firme posición motivada por el debate en torno al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP). Como principio general, manifestaron: "La historia proporciona evidencia de que el aumento del comercio y la inversión pueden ser realmente beneficiosos, siempre que hayan sido estructurados de una forma que ayude a reducir, y no incrementar, la desigualdad o la injusticia. Las políticas comerciales deben basarse en criterios éticos centrados en las personas, en la búsqueda del bien común para nuestras naciones y para todas las personas en todo el mundo" [1].

  2. La primacía del trabajo humano y el comercio
    Las políticas comerciales y, en general, todas las estrategias de desarrollo y de crecimiento tienen que estar centradas en la persona humana y en la primacía del trabajo humano. Esto va contra los acuerdos comerciales tradicionales, que no abordan la cuestión social de los derechos de los trabajadores y las legislaciones medioambientales. Ante el temor de su ventaja competitiva en los mercados mundiales, los países en desarrollo a menudo se opusieron a la inclusión de tales referencias. Sin embargo en una nota de 2003, la Santa Sede, declaró: "El reto es crear un marco legal para el comercio que otorgue a los países en desarrollo, tanto del excedente económico como la autonomía política para lograr alcanzar las metas de desarrollo humano, respetando al mismo tiempo las preocupaciones legítimas en materia de trabajo, y los normas sociales y ambientales" [2]. 

  3. Preferencia por los acuerdos multilaterales
    Uniéndose a un llamamiento casi universal, la Iglesia ha declarado en repetidas ocasiones su preferencia por acuerdos multilaterales frente a los acuerdos bilaterales y regionales. En julio de 2016, el representante para las Naciones Unidas de la Santa Sede hizo hincapié en "la importancia de reconocer la primacía de los acuerdos multilaterales sobre los bilaterales y regionales; a pesar de sus límites y su complejidad, el marco multilateral da al pluralismo una dimensión universal y facilita un diálogo inclusivo" [3].

  4. Los productos agrícolas necesitan un tratamiento especial
    La agricultura juega un papel crucial para el desarrollo de los países pobres. Es responsable de más de la cuarta parte del PIB y más de un tercio del empleo, alcanzando a más del 50% en los países más pobres. Las subvenciones a la exportación, utilizadas por los países desarrollados para regular el exceso de producción de los productos agrícolas pueden afectar gravemente a los mercados de productos y trabajo en los países pobres y perturbar de forma importante las estrategias de desarrollo. En la mayoría de los casos no se deben considerar como un instrumento aconsejable de política comercial.

B) UE y cuestiones mundiales de política comercial: una visión general

En nombre de sus Estados miembro, la UE está negociando actualmente veinte acuerdos comerciales, que implican a más de sesenta países. La UE también es un actor importante en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y en el G20. Algunos de los avances más significativos se sintetizan a continuación.

  1. El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP)
    La última ronda de negociaciones entre la UE y los EE.UU. se llevó a cabo del 11 al 15 de julio en Bruselas. Esta décimo cuarta ronda terminó de nuevo sin gran avance. La UE seguía descontenta con respecto al acceso a las normas de contratación pública en los EE.UU., donde las autoridades están obligadas a adquirir productos y servicios estadounidenses. Otro punto de controversia es la protección de la denominación de origen como el jamón de Parma en el mercado estadounidense. A los EE.UU. les gustaría exportar más de sus productos agrícolas al mercado único de 500 millones de consumidores en la UE. No queda mucho tiempo para concluir esta asociación ambiciosa original antes del término de la presidencia de Obama y conformarse con un acuerdo comercial más tradicional de reducción de aranceles. Además, el entorno político sigue siendo muy crítico sobre un acuerdo comercial que fue promovido como una forma de imponer normas y reglamentos en el comercio mundial hacia competidores como China e India.

  2. El Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA)
    En contra del consejo de sus servicios jurídicos, pero presionada por Estados miembro clave, la Comisión Europea decidió el 5 de julio considerar como un acuerdo mixto el Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA) con Canadá, lo que significa que no solo tiene que pasar a través del Parlamento Europeo para su ratificación, sino también a través de todos los parlamentos competentes en los Estados miembro. Dado que el Parlamento de Valonia ya ha anunciado su firme oposición, CETA parece estar comprometido. El CETA se propuso para eliminar los derechos de aduana, terminar con las restricciones extremas sobre el acceso a los contratos públicos, abrir los mercados a los servicios, ofrecer condiciones previsibles para los inversores y ayudar a evitar la copia ilegal de las innovaciones de la UE y de productos tradicionales. El acuerdo mantendrá plenamente las normas europeas en áreas como la seguridad alimentaria y los derechos de los trabajadores. También contiene todas las garantías para asegurar que los beneficios económicos no se obtienen a expensas de la democracia, el medio ambiente o la salud y seguridad de los consumidores. Su no-ratificación simbolizaría un giro importante para todas las iniciativas de política comercial de la UE.

  3. Un acuerdo de libre comercio con MERCOSUR
    El MERCOSUR latinoamericano y la Unión Europea han estado en negociaciones para llegar a una zona de libre comercio birregional desde abril de 2000, pero solo el 11 de mayo de 2016, los responsables de las negociaciones pudieron intercambiar ofertas de acceso a sus respectivos mercados de bienes, servicios, establecimiento y contratación pública. Esta apertura se hizo posible después de que el nuevo Gobierno se estableciera en Argentina. Ya se ha celebrado una nueva ronda de negociaciones en Uruguay, los días 22 y 23 de junio. Sin embargo, la agricultura seguirá siendo un importante trampolín.

  4. La UE y la Organización Mundial del Comercio (OMC)
    - Facilitación del comercio: El Acuerdo sobre Facilitación del Comercio (TFA), como parte de un "Paquete de Bali" más amplio de acuerdos, se aprobó el 27 de noviembre de 2014. El TFA debería facilitar los procedimientos aduaneros para los países menos adelantados (PMA). La UE concluyó el proceso de ratificación en octubre de 2015. Actualmente, 82 miembros de la OMC han ratificado el acuerdo. Sin embargo, según el TFA, entrará en vigor después de haber sido ratificado por dos tercios de los miembros de la OMC, lo que requeriría la ratificación por 108 países, de 162 miembros de la OMC.
    - Agricultura: El paquete de Nairobi de la OMC concluyó en la Conferencia Ministerial de 10 de diciembre de 2015 en la capital de Kenia, incluyendo algunas decisiones muy positivas sobre la agricultura, especialmente en lo relativo a los subsidios a la exportación y políticas relacionadas. Los países desarrollados se comprometieron de inmediato a eliminar los subsidios a la exportación de productos agrícolas, a excepción de un pequeño número de productos agrícolas a los que se concedió un tiempo extra, pero limitado. Los países en desarrollo lo harán en 2018, aunque los países en desarrollo importadores netos de alimentos tendrán más tiempo. La decisión también contiene nuevas normas sobre el apoyo a la financiación de exportación, la ayuda alimentaria internacional y la exportación de las empresas comerciales del Estado.
    - El 24 de julio de 2015, los miembros de la OMC acordaron la ampliación del ámbito del Acuerdo sobre Tecnología de la Información de la OMC. El acuerdo original se concluyó en diciembre de 1996 con la eliminación de derechos de aduana sobre un gran número de productos de alta tecnología (ordenadores, semiconductores, software, etc.). La lista ampliada incluye 201 nuevos productos, el comercio anual total en el que se valoran más de 1,3 billones de dólares USD por año (aproximadamente el 7% del comercio mundial total). La UE ratificó el acuerdo el 1 de julio de 2016.

  5. El Grupo de los 20 (G20)
    El Grupo de los 20 reúne la mayor economía del mundo. La UE está representada por el presidente de la Comisión Europea y el presidente del Consejo Europeo. En conjunto, el G20 representa el 80% del comercio mundial. Desde la crisis financiera de 2008, la tasa de crecimiento anual de su comercio mutuo, se ha reducido del 7% al 3% y se han aplicado numerosas medidas restrictivas del comercio, a pesar de las muchas promesas de no repetir los errores de la década de 1930 y crear el tipo de barreras comerciales que ahora se considera ampliamente que han contribuido a empeorar la Gran Depresión. Desde el año 2008, según la OMC, las economías del G20 han introducido 1.583 nuevas medidas de restricción del comercio y han retirado solo 387.


Conclusión

Los últimos acontecimientos a nivel mundial y las negociaciones bilaterales de la UE con sus socios comerciales no son alentadores desde el punto de vista de la Doctrina social de la Iglesia. En lugar de rediseñar las políticas comerciales existentes en favor de un desarrollo humano integral y, sobre todo, para los más pobres, el estado de ánimo político en contra de la globalización actualmente parece provocar una retirada general de todos los acuerdos comerciales bilaterales. Dentro del marco global proporcionado por la OMC, solo han sido posibles muy pequeños avances. El comercio como tal no es malo, ni lo es el comercio internacional. Más comercio puede ayudar a la humanidad a hacer frente a un aumento de la población mundial y a un creciente estrés medioambiental. Se necesita la política comercial para aplicar el estado de derecho en las relaciones comerciales internacionales y, por tanto, para mejorar la posición de los más débiles. Por lo tanto, la política comercial de la UE actualmente merece más atención y apoyo.

[1] "El libre comercio exige un marco normativo y principios éticos", Obispos de Estados Unidos y la Unión Europea presentan su posición común sobre el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) antes de la 14ª ronda de negociaciones, junio de 2016.
[2] Nota de la Santa Sede en la preparación de la quinta Conferencia Ministerial de la OMC, Directrices Éticas para el Comercio Internacional, septiembre de 2003.
[3] H. E. arzobispo Ivan Jurkovič, Nuncio Apostólico, Observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, Intervención en la XIV Conferencia Ministerial de la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo), Nairobi, 19 de julio de 2016.

Stefan Lunte
Secretario General de Justicia y Paz de Europa
Juliol de 2016