Con 60 años de OTAN es suficiente

Tica Font, membre del Centre Delàs / 23/03/2009

En 1949 nace la OTAN como una estructura militar defensiva donde los estados miembros, bajo la premisa de la legítima defensa, establecen que los estados miembros estarán obligados a ayudar a otro estado miembro que sufra un ataque. De esta manera se perfilan tres pilares importantes. El primer pilar, el defensivo, la OTAN solamente actuará cuando un estado sido miembro haya sido atacado, legítima defensa. El segundo pilar, definir un enemigo, el enemigo que puede atacar a los estados miembros son los estados socialistas, los países del Este y el tercer pilar el ámbito geográfico de acción de la OTAN, que queda circunscrito en las fronteras de los países miembros.

En definitiva la OTAN es un producto de la Guerra Fría, nacido y desarrollado dentro de este contexto y de las doctrinas de seguridad y militares imperantes en la época. Sin embargo, la Guerra Fría se ha acabado, el bloque occidental ha salido ganador y el bloque del Este ha disuelto el Pacto de Varsovia. Pero la OTAN no ha emprendido el mismo camino, más bien podemos afirmar que ha emprendido el camino contrario.

El primer cambio que establece el Nuevo Concepto Estratégico, es el de definir los riesgos, problemas o enemigos que pueden poner en peligro “la seguridad” de los estados miembros; este Nuevo Concepto establece como riesgos el terrorismo internacional, el crimen organizado, los movimientos incontrolados de población (inmigración ilegal) y el flujo de recursos vitales (petróleo, titanio...). El segundo cambio hace mención a que la OTAN deja de ser una organización militar defensiva, para pasar a ser una organización ofensiva, asumiendo la premisa de guerra preventiva y el tercer cambio es el territorial, a partir de ahora todo el planeta es posible territorio de acción. En definitiva la OTAN puede atacar sin que previamente haya sufrido una agresión, en cualquier punto del planeta, simplemente ha de alegar que la seguridad de sus miembros está en peligro o corren un riesgo.

Hace falta tener presente que estos cambios fundamentales se han llevado a cabo de forma nada democrática, no han sido aprobados por el parlamento europeo, no han sido aprobados por los parlamentos nacionales, en el caso español lo exige la constitución, no han sido tema de debate público..., en definitiva el bloque militar más importante del mundo está transformando sin que los ciudadanos puedan manifestar sus posiciones y convicciones al respeto. Ahora que la OTAN cumple 60 años puede ser un buen momento para generar debate y si las instituciones o los políticos no entran en el tema, debe ser la sociedad civil la que lo ponga sobre la mesa y en la agenda.

No es el momento ni el espacio para abordar los riesgos que enumera la OTAN, terrorismo, crimen organizado, inmigración y recursos; estos problemas reales de nuestras sociedades, incluso aceptándolos como problemas actuales a los que socialmente debemos hacer frente y dar una respuesta, requieren que los pongamos sobre la mesa, y sobre todo requieren que abordemos la manera de afrontarlos.

Pero sí que es el momento de pensar, opinar y actuar sobre la manera de resolver estos problemas. Personalmente estoy convencida de que a través del uso de la fuerza no resolveremos el problema del terrorismo, ni el crimen organizado, ni la inmigración ilegal o el mantenimiento del nivel de vida occidental. Se hace necesario buscar respuestas nuevas a los problemas actuales.