Artículo que nos envía Xavier Merino y Serra, miembro de Justicia i Pau, publicado en el Diari de Girona el 26 de octubre del 2017

 

El médico de Lampedusa

El 14 de octubre asistí, al Teatro de Salt, al estreno de esta obra fundamentada en el libro de memorias Lágrimas de sal, del médico de Lampedusa. La interpretación de Xicu Masó fue magistral.

Pietro Bartolo es el médico de Lampedusa, el único que está permanentemente. nació el 10 de febrero de 1956, en una familia de pescadores. Después de estudiar medicina devolvió en la isla y atiende en primera instancia los migrantes y refugiados que llegan.

El mes de marzo pasado salió la traducción de su libro Lágrimas de sal, que es la memoria de los casi treinta años dedicados a atender los habitantes de la isla y las personas que llegan por mar huyendo de la hambre o de la violencia.

Médico y ginecólogo se sintió responsable de atender sus conciudadanos y esto lo movió a devolver a Lampedusa cuando la llegada de refugiados todavía era muy esporádica. Calcula que durante estos años ha examinado más de 250.000 personas traídas por el mar.

La ley del mar, practicada por los pescadores de la isla, obliga a socorrer y salvar cualquier persona que esté en riesgo de ahogarse. Lampedusa, Puerta de Europa, acoge todas aquellas personas que creen que al pasar esta puerta estarán salvados. A pesar de que la legislación actual prohíbe de ayudar estas personas los pescadores de la isla continúan rescatándolas y las traen a tierra firme donde, de entrada, son examinados por Pietro Bartolo.

La obra es un proyecto de Xicu Masó que se sintió colpit al leer una entrevista con Bartolo y, posteriormente, el libro Lágrimas de sal. Expone varios casos reales, corprenedors, extraídos del libro y lo hace con naturalidad, sin convertir el médico en un héroe mítico ni sacarle ningún mérito; el voz como una persona normal que se siendo responsable éticamente.

Bartolo dice que durante estos años ha ido cambiando el lugar de procedencia de los refugiados y los medios con que llegan. Antes eran pequeños grupos y ahora son grupos numerosos. «El único que no ha cambiado es que siguen naufragando y muriendo; y cada vez más. Esto es lo más grave y el más inhumano. La indiferencia de los políticos en relación con este fenómeno da rabia», dice Bartolo.

También explica que cada día anota los nombres de las personas que ha atendido y hace un resumen de la conversación y como los ha ayudado. El primero que hace, cuando llegan, es darlos la mano, pedirlos el nombre y hacerlos explicar su fuga y guarda toda la información en un fichero informático. Cree que los inmigrantes y refugiados no son una cifra, son personas con un nombre y una historia, generalmente dramática, cada una.

Es grave, muy grave, que la UE gaste dinero a impedir la llegada de estas personas. Bartolo cree que se tendría que actuar en los países de origen para evitar que tengan que huir por la hambre, la miseria, la violencia, ... Qué hace Europa en este sentido? Recordamos la exclamación del papa Francisco en su primera visita a la isla: « Vergogna, vergogna!».

Qué hace España? El 28 de septiembre, Girona Acoge, en un acto a la plaza Miquel Santaló, denunciaba que de los 17.337 refugiados que España se había comprometido a acoger en dos años, ha acogido 1.257. Bartolo dice que los migrantes y refugiados que llegaron el año pasado representan un 1x1.500 de la población, una cifra que se tendría que poder atender sin muchos problemas.

No soy crítico teatral pero puedo decir que la obra me va colpir profundamente y me pareció muy apropiada para concienciar las personas que encara no están o bien que desconocen el problema. Y, también, todas aquellas que encara no nos hemos sensibilizado bastante.