Hoy nuestros sentimientos y oraciones están centrados en las víctimas de anoche en Niza, entre las que se encontraban muchos niños. Una vez más, Francia, Europa, y hasta la humanidad entera, vuelven a ser objeto de un atentado masivo contra la vida, la convivencia y contra la paz, que nos hace sentir un profundo horror y tristeza. Las palabras son insuficientes para expresar nuestro dolor y consternación.

Ya habrá tiempo para saber quién o quiénes son los responsables y sus motivaciones, a fin de comprender algo que parece absolutamente incomprensible y poderlo afrontar. Los primeros datos apuntan en una dirección que nos es tristemente conocida, relacionada con la manipulación y el abuso abominable de una fe religiosa.

Pero hoy simplemente es momento para expresar nuestra solidaridad con todas las personas afectadas y con el pueblo francés. También para recordar a todas las víctimas de los atentados que se cometen desde hace mucho tiempo en tantos países, recientemente en Turquía, Irak, Túnez y tantos otros.

Las ideologías del odio y de la violencia nunca se impondrán. En situaciones como esta, reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando junto a quienes en el mundo entero, promueven el diálogo y difunden la paz y el amor entre los seres humanos, que siempre serán más fuertes que el mal. Sabemos que podemos mantener la esperanza en Dios, pues su justicia y misericordia abrazan a todos los seres humanos que sufren.

 

Madrid, 15 de julio de 2016
Comisión General Justicia y Paz