Para entender realmente los problemas actuales de la justicia social y las violaciones de los derechos humanos en Haití, es importante entender los acontecimientos históricos que han llevado el país a su estado actual y siguen teniendo un impacto en las relaciones de Haití con la comunidad internacional.

Haití reclama aproximadamente un tercio de la isla de Hispañola situada en el Caribe, los dos tercios restantes son conocidos como República Dominicana. Antes de la llegada de Cristóbal Colón a la isla en 1492, fue habitada por los indios Taino Arawak, que fueron posteriormente y rápidamente aniquilados como consecuencia de la brutal esclavitud y de enfermedades. Fueron sustituidos por esclavos africanos que fueron traídos a la isla por millares. En el siglo XVII, la parte de Hispañola hoy conocida como Haití fue conquistada por los franceses y pronto floreció como una de las colonias más lucrativas, produciendo el 40% de azúcar y el 60% del café consumido en Europa y conocida como la "Perla de las Antillas". En 1791, la resistencia se intensificó entre esclavos y ciudadanos liberados de color influenciada por noticias de la revolución francesa, y empezó la revolución haitiana. En 1804, la fuerte alianza entre esclavos y gente de color llevó a su victoria en la batalla de Vertieres, y lograron expulsar a los colonos franceses, ganando el título de la primera república negra libre en el mundo y el segundo país independiente en el hemisferio occidental después de los Estados Unidos.

Este hecho implantó miedo en las mentes de las potencias coloniales que creían que la noticia podría alentar a la rebelión a todas las colonias que buscaban la libertad. Desde su nacimiento como nación libre, Haití hereda el resentimiento de las potencias coloniales que se negaban a reconocerla como una nación soberana o a participar con ella en el comercio. En 1825 los franceses, apoyados por otras naciones poderosas, estuvieron de acuerdo en otorgar el reconocimiento internacional de Haití como país libre por un pago de 150 millones de francos por todos los bienes perdidos durante la revolución, una batalla ganada justamente por los esclavos. Con el intento de asegurar su posición en la comunidad internacional, Haití se rindió ante las presiones internacionales, hizo el acuerdo con Francia y estableció una reputación de deudor perpetuo. No fue hasta 1947, más de cien años después, que Haití pagó la deuda reducida a 90 millones de francos, agotando sus reservas nacionales y tomando numerosos préstamos con altos intereses de bancos franceses. Los efectos de la pobreza hicieron Haití vulnerable a la inestabilidad política y económica, lo que condujo a la intervención extranjera. La infame ocupación estadounidense de 1915 fue perpetrada para "mantener la paz y la estabilidad" cuando los Estados Unidos proclamaron que Haití no podría lograrlo sola. Muchas veces países extranjeros han afirmado su papel para interferir en los asuntos políticos y económicos haitianos, a menudo para promover sus propias agendas personales. Décadas más tarde, Haití se conoce como la "República de las ONG" con más de 10.000 organizaciones no gubernamentales, muchas de los cuales internacionales, operando en el país para aliviar la pobreza extrema que es, en gran parte, el resultado de una historia compleja de intervenciones internacionales.

Aunque en teoría Haití cumple las normas de los derechos humanos internacionales según su Constitución, en la práctica muchas leyes no se respetan. Instituciones de gobierno inestables y débiles, junto con recursos económicos limitados, han hecho difícil para el país priorizar las necesidades de su pueblo o resolver violaciones de derechos humanos. El fracaso de la implementación de los derechos humanos se manifiesta de varias maneras, pero este artículo tratará de centrarse en el trabajo doméstico infantil y el problema de gran impunidad y falta de rendición de cuentas por los abusos de los derechos humanos.

Derechos del niño

La expresión más extrema de violación de los derechos del niño en Haití es la persistencia del uso de restaveks o trabajadores infantiles domésticos. Estos trabajadores generalmente son de familias de bajos ingresos que son enviados a familias de ingresos más altos para trabajar a cambio de la prestación de servicios de educación, vivienda y atención médica. En muchos casos, cuando el niño es recibido por la nueva familia, se le niega el acceso a la educación y el cuidado, y es sometido a trabajo esclavo. Se estima que aproximadamente 225.000 niños trabajan como restaveks en Haití, la mayoría de los cuales son niñas que suelen ser víctimas de abuso sexual. En Haití, la edad legal mínima para empezar a trabajar en los sectores industriales, comerciales y agrícolas es de 15 años, sin embargo no hay ninguna edad fijada para los servicios domésticos.
También hay muchos casos de adopciones defectuosas. Un caso bien conocido es el de Laura Silsby y el New Life Children´s Refuge Organization. El 29 de enero de 2010, diecisiete días después del terremoto de magnitud 7,3 que devastó el país, un grupo de diez misioneros bautistas fueron detenidos en la frontera Haití- República Dominicana por intentar contrabandear 33 niños haitianos a un hotel que se convirtió en orfanato en la República Dominicana sin el papeleo necesario o la autorización para hacerlo. Había pruebas sustanciales para demostrar que podría haber habido actividades ilícitas. A los niños no les permitieron cruzar la frontera, pero muchos cruces como este pasan desapercibidos y muchos niños están en peligro.

Aparte de los casos de restaveks y adopciones ilegales, existe la desnutrición generalizada y una falta de acceso a la educación para niños. El 90% de las escuelas son administradas por el sector privado, las instituciones religiosas y ONG que proporcionan servicios limitados, lo que hace difícil recibir una educación en Haití para personas sin medios económicos. Esto da lugar a la aparición de mayores violaciones de derechos humanos, como el problema de los restaveks.

La Impunidad

En Haití, un sistema judicial defectuoso lleva a muchos casos de impunidad. Muchas veces hay poco o ningún registro, investigación o acción judicial tras la perpetración de un delito. Quizás uno de los más infames casos recientes de impunidad es el juicio de dictadura de los Duvalier en 2012. Haití estuvo bajo del poder del dictador François Duvalier, "Papa Doc", de 1957 a 1971 y Jean Claude Duvalier, «Baby Doc», de 1971 a 1986, que fueron conocidos por su despiadada forma de abordar la disidencia que consistió en ejecuciones públicas, torturas, asesinatos extrajudiciales y miles de desapariciones injustificadas de todos los que se opusieron a su poder. En enero de 2011, un caso penal contra Baby Doc fue abierto a su regreso al país después de pasar 25 años exiliado en Francia, acusándolo de corrupción, robo y malversación de fondos durante su dictadura. Después de sus numerosos fracasos a comparecer a las audiencias del tribunal, así como el hecho de declararse "no culpable", el caso perdió impulso y fue cerrado tras su repentino fallecimiento en octubre de 2014.

Otro caso infame de impunidad fue el de las Naciones Unidas. Durante el año siguiente del terremoto del 2010, una epidemia de cólera reclamó las vidas de miles de haitianos. Muchas de las denuncias e investigaciones revelaron con gran evidencia que la fuente de la cepa de cólera era un campamento de las Naciones Unidas cerca del río Artibonite. Fue descubierto a través de investigaciones que los cascos azules nepalís habían ido eliminando desechos humanos en el río y muchos de los que bebieron esta agua más adelante contrajeron la enfermedad que, en consecuencia, se propagó rápidamente. Después de muchos esfuerzos para suprimir o anular esta evidencia, las Naciones Unidas negaron todas las acusaciones y no fueron procesadas por el daño que causaron.

La lucha por la aplicación de los derechos humanos en Haití es peligrosa. Los defensores de los derechos humanos a menudo se convierten en víctimas de la violencia y las amenazas. En un caso, Malya Villard-Appolon, defensora de los derechos de la mujer y dirigente de una organización que lucha contra la violencia basada en el género en Haití llamado KOFAVIV (Komisyon Fanm Viktim Pou Viktim), se vio obligada a huir del país después de recurrentes amenazas de muerte, hostigamiento y el envenenamiento de sus perros. El incumplimiento de estas amenazas a menudo conduce a la muerte, una gran barrera en la promoción de los derechos humanos en la nación. Este breve resumen y el estudio de las cuestiones relativas a los derechos humanos en Haití están diseñados para exponer la gravedad de los abusos llevados a cabo hoy, pero también sirven para subrayar la necesidad urgente de soluciones sostenibles. Es importante consolidar estos esfuerzos, porque la abundancia de iniciativas de ayuda desorganizada o no regulada puede a menudo disminuir beneficios reales. Es importante promover el desarrollo sostenible en Haití para fortalecer su economía de la base hacia arriba en lugar de perpetuar el influjo de la caridad extranjera, que fomenta soluciones temporales y una mayor dependencia.

 

Un article de la Krystelle Rocourt, Nacional de Haití.
Estudiant a la Universitat de Duke (EUA)
Ha fet una estada en pràctiques a Justícia i Pau en el curs 2015-2016


Fotografia: Cité Soleil, Port-Au-Prince (Haiti). Per André Mellagi.