dilluns dh nov17El pasado 6 de noviembre, como parte de los Dilluns dels Drets Humans, Esther Vera moderó una conferencia sobre el derecho a envejecer dignamente de la mano de las pensiones. Estas últimas no parecen estar garantizadas para las generaciones venideras de pensionistas debido a la fuerte crisis demográfica por la que pasa el país actualmente.

Carlos Bravo, secretario de Políticas Públicas y Protección Social de CCOO, inició la velada apuntando a la evolución decreciente del sistema de pensiones tras la reforma aprobada en 2013. Tras dicha reforma, la Comisión Europea prevé que a mediados de siglo se destine aproximadamente un 12% del Producto Interior Bruto en cubrir pensiones. No obstante, las perspectivas apuntan a que, para mantener las cifras actuales, se necesitaría emplear hasta un 3% más de lo que se estipula desde Bruselas.

Las pensiones se financian, como indicó Bravo, mediante impuestos y cotizaciones a la seguridad social. Sin embargo, la devaluación de los salarios, a causa de la crisis, ha llevado a que “el precio por hora trabajada sea alrededor de un 7% inferior” de lo que era antes de la crisis. Esto sumado a la alta rotación por los empleos temporales conlleva una baja cotización a la seguridad social.

El enfoque que aportó Júlia Montserrat a la conversación fue el de género. La doctora en Economía y miembro de comité específico del informe FOESSA señaló la grave brecha entre hombres y mujeres en este ámbito. Mientras que el 87% de los hombres mayores de 65 reciben una pensión, el número entre las mujeres se reduce a tan solo un 42%. Esto se debe a que aquellas mujeres en gran parte se dedicaban a las labores de la casa y no tuvieron el mismo acceso a educación y empleo que los hombres de su generación. A su vez, la pensión media entre hombres, como señaló Montserrat, es de unos 1.400 euros.

A esto se une que a partir de 2019 se comenzará a aplicar el factor de “sostenibilidad” que, dicho en otras palabras, es un coeficiente según el cual las nuevas pensiones se reducen para ajustar los años cotizados por años de vida. Este coeficiente es una consecuencia directa del aumento de la esperanza de vida mediante el que el “50% de las pensiones disminuirán entre un 30% y un 40%” lo que “conlleva una pérdida constante del poder adquisitivo”, como señala la doctora en Economía.

España se encuentra claramente por debajo de los estándares de la eurozona que presenta una media de 2.992,85 euros mensuales, una cifra que en España está más de mil euros por debajo.

La ya mencionada crisis demográfica se hace visible gracias a los datos aportados por Miquel Puig, Director General del Consorcio de Servicios Universitarios de Catalunya, que hizo hincapié en el hecho de que mientras que en 1971 había seis personas jóvenes por cada persona en edad de jubilación, en la actualidad los jóvenes se han reducido a un 3,3 por persona en edad de jubilación.

España envejece, por lo que la demanda aumenta y las previsiones no parecen indicar lo contrario. Hasta 2037 la población no aumentará notablemente, pero sí lo harán las personas en edad de jubilación en hasta un 35%. La población de entre 20 y 65 años, no obstante, se reducirá en un 7%. El problema de las pensiones es un problema real, no tanto para los pensionistas de hoy como para los jubilados de mañana. El reto consiste en conseguir un modelo económico y social que garantice el derecho a envejecer dignamente.

Esther Pomareta

Video completo de la conferencia aquí.