ecoparroquiaColorLa encíclica Laudato si' es un Nuevo Cántico de las Criaturas para el siglo XXI. En un primer momento, cuando el nuevo Papa dijo que se ponía el nombre de Francisco, pensé que quizás apuntaba demasiado alto. Después me he convencido de su inspiración profética. Los documentos del magisterio del Papa, que son reflexiones que en torno a un tema, marcan una determinada conciencia del conjunto de la Iglesia. Recogen textos anteriores, actualizan intuiciones, releen la actualidad a la luz del Evangelio y también escuchan voces que desde las ciencias humanas pueden afinar las orientaciones éticas y valorar los movimientos sociales nuevos, lo que Juan XXIII llamó Signos de los Tiempos. El caso de la encíclica publicada en 2015, que el próximo mayo hará cinco años, es paradigmático. El papa Francisco no coge un tema de actualidad, como alguien podría pensar, sino que coge el eje troncal del reto más importante que tiene la humanidad hoy. La vida humana en su conjunto y su supervivencia. No es ninguna amenaza de futuro. Es una llamada urgente. Y frivolizar o hacer humor barato o reírse porque una muchacha adolescente hace discursos que no le corresponderían es mantenerse en la miopía de una sociedad que deja que la degradación medioambiental continúe desbocada.

El Papa Francisco, como subraya, Mn. Nicolás, ha sabido asesorarse de buenos especialistas a escala mundial que dan una base científica sólida a todas sus llamadas y denuncias. Y lo hace sin estridencias retóricas, con el lenguaje que se puede entender mejor. No es una encíclica técnica. No es un sermón para los ecologistas o para los que quieren desacreditar las políticas sobre medio ambiente. Es netamente y claramente una llamada a la conversión, como hacían los profetas del Antiguo Testamento o como hacían los apóstoles, siguiendo la maestría de Jesús de Nazaret. Conversión, sí. Conversión integral. Integral. Es decir, que coge todas las dimensiones de la persona humana.

Conversión. Cambio. Metanoia. Situarse en otro paradigma. El pecado ecológico no sería poner el foco en un nuevo pecado concreto y definido sino darnos cuenta, tomar conciencia, que o bien nos ponemos delante del espejo y reconocemos quiénes somos y qué hacemos, o bien estamos fuera de la dinámica de la madurez humana que tantos años y esfuerzos ha costado para llegar a eclosionar como lo ha hecho. Es aquello de morir de éxito porque se traspasan todos los límites.

"Cualquier tema que afecte negativamente a la persona humana en cualquier rincón del mundo afecta al conjunto. Y cualquier tema que afecte la naturaleza igualmente afecta a la humanidad entera."

La conversión es básicamente una llamada para los cristianos, en el sentido de que estamos más urgidos y toca más cerca del ser seguidor de Jesús. Toda la encíclica toca las dos melodías fundamentales, paralelas o mejor estrechamente unidas e interconectadas. La melodía del elogio a la naturaleza que conforma el planeta y su salvaguarda y la melodía de la persona humana que no se puede entender sin su medio y la relación social que la humaniza y le da toda la dignidad. Más aún, no se trata tanto de unir sino de tomar conciencia de que la humanidad y la casa del planeta son una sola cosa, la Casa Común. Y ya estamos al final de la cuestión. Cualquier tema que afecte negativamente a la persona humana en cualquier rincón del mundo afecta al conjunto. Y cualquier tema que afecte la naturaleza igualmente afecta a la humanidad entera. Nunca como ahora lo podemos ver a través de los reportajes que actualizan el momento catastrófico de lo que ocurre en la Amazonia, en Australia, en Siria o en la Antártida.

Conversión integral. Este adjetivo es fundamental para entender que el mensaje del Papa tiene una carga importante de cara la misión evangelizadora de la comunidad cristiana. Nos toca a todos, mayores y jóvenes, laicos y religiosos, responsables de tantas actividades, obispos y curas. Y nos llama a hacer un trabajo pastoral transversal que va desde la catequesis, en la liturgia, los movimientos a las comunidades religiosas, de las propuestas en el ámbito doméstico al planteamiento de revisar todas las estructuras materiales que deben servir la pastoral. Materiales y humanas. En Francia ya se pusieron muy pronto a concretar lo que es posible hacer con los medios que tenemos. Église verte, es una red de más de trescientas parroquias y grupos y santuarios, que se han puesto en marcha para auditar, corregir, y proponer todo lo que puede ser un buen signo de conversión integral y un buen ejemplo para crear dinámicas de economía circular, sin que ello quede en un buen deseo.

Desde Justícia i Pau y el grupo de trabajo de Ecologia i Justícia, nos proponemos extender esta conciencia y establecer también aquí una red de coordinación y de ayudas. Llamamos a los arciprestazgos y a las diócesis a sumar esfuerzos e iniciativas que nos lleven a trabajar también con movimientos civiles que apuestan para dar respuesta a la emergencia en la que estamos instalados. Esta comisión se pone al servicio de aquellos pequeños núcleos que sienten la responsabilidad de poner manos a la obra de una propuesta evangelizadora porque remueve conciencias y nos pone a actuar desde la realidad que estamos viviendo.

La conversión integral de la Laudato si' pide una mística personal: poner los recursos que tenemos, hechos de voluntad, de capacidades, de actitudes, de espiritualidad y de compromiso, al servicio de la causa de la vida de la creación en todos sus aspectos cotidianos, relacionales, económicos, sociales. No dejemos de lado la opción por los pobres. Cuando la conversión ecológica integral nos llama a la puerta, lo abrimos para preguntarnos qué estamos haciendo: los inmigrantes son en buena parte, tal como el mismo papa Francisco nos recuerda, el resultado de una economía que extrae recursos de sus países de origen y los empuja a buscar una alternativa arriesgada. ¿Cómo lo denunciamos? ¿Cómo podemos revertir esta dinámica perversa? Acoger por un lado pero también denunciar, sin paliativos, los esfuerzos hipócritas e inútiles para poner barreras físicas a los movimientos migratorios.

Hay una palabra que lo sintetiza, aunque es solo una palabra: holístico. Mística holística. Una mística de largo recorrido y que puede revertir el ecocidio al que nos hemos abocado de una manera inconsciente todos. Adentrándonos en una lectura del evangelio, como hace Jaume Duch Fumador, desde la perspectiva de la LS, en quitarme el nervio de una conversión urgente y necesaria. He aquí los fundamentos de una evangelización urgente.

Josep Maria Fisa

Conciliario de Justícia i Pau Barcelona