Xavier Merino EdOArtículo de Xavier Merino i Serra, miembro de Justícia i Pau de Girona.

El drama de los fugitivos sin refugio

"Nosotros no coligamos Estados, nosotros unimos a las personas" - Jean Monnet

Unas semanas atrás, el Diari de Girona me publicó un artículo en el que hacía un paralelismo entre los exiliados españoles de 1939 y los refugiados que ahora se acumulan en el este de Europa en un intento de huir de los conflictos y guerras que destruyen sus países y sus vidas.

El Domingo de Ramos, en el mismo periódico, había otro artículo mío que resumía y comentaba el manifiesto de Justícia i Pau y Caritas de Girona que lleva por título "El derecho de asilo, un derecho humano universal ineludible". Pero todavía siento necesidad de escribir sobre este drama.

La frase de Jean Monnet, uno de los padres de la Unión Europea, que encabeza este escrito permite saber cuál era la idea inicial de los fundadores y compararla con lo logrado. Que dirían ahora Monnet, de Gasperi, Adenauer, Schuman?

Hace pocos días, la UE ajustó la legislación para legalizar la transferencia de 3.000 millones de euros a Turquía para que admita en su territorio los refugiados que han conseguido llegar a Grecia. Después, hemos sabido que envían 4.000 funcionarios a Grecia y Turquía para acelerar la tarea. ¿Qué pasará con las personas expulsadas? ¿Se les va a facilitar techo y medios de vida dignos?

Hace tiempo que se levantan muros materiales y policíaco-militares para evitar que lleguen más demandantes de asilo y logren entrar en Europa. ¿Recordáis cómo, el 6 de febrero de 2014, la G.C. de Ceuta disparaba balas de goma y botes de humo contra los migrantes que habían atravesado la valla para llegar por mar a la Playa del Tarajal? ¿Y cómo los que llegaban a tierra eran devueltos a Marruecos por una puerta de la valla? ¿Y que en esa acción perdieron allí la vida un mínimo de 15 personas?

Hace poco, en Barcelona, el alcalde de la isla de Lesbos, Spiros Galinós, decía que "los muros que se alzan en Europa nos caerán encima". Y Marta Casals Istomin, viuda de Pau Casals, referente ético en tiempos del franquismo, decía en el Vendrell que "Pau Casals estaría horrorizado con el trato de Europa a los refugiados."

Y el manifiesto de Justicia y Paz y Caritas denuncia que se está pasando de identificar a los refugiados como tales a considerarlos simplemente migrantes. Y los atentados de esta semana en Bruselas (¿los muros que nos caen encima?) llevan a ver refugiados y migrantes como sospechosos de terrorismo.

Da miedo la cantidad de refugiados que Europa debería acoger pero no se dice que en Siria hay cuatro millones de desplazados internos ni que en el Líbano han llegado 1.2 millones y en Jordania 650.000.

Una amiga me dice a menudo que no entiende que la ciudadanía no salga en masa a la calle para protestar. El día 19, en Barcelona, una manifestación movilizó unas tres mil personas. ¿No son muy pocas si tenemos en cuenta que había manifestantes de toda Cataluña?
¿Qué deberíamos hacer los ciudadanos? Se me ocurre que habría que:

  1. Ir a todas las manifestaciones que se convoquen a favor de los fugitivos que no encuentran refugio.
  2. Colaborar con las ONG que les ayudan a sobrevivir en los campamentos indignos donde se les congrega.
  3. Buscar con urgencia un tipo de participación ciudadana que permita protestar cuando los actos de los que nos gobiernan no son éticos ni están de acuerdo con los Derechos Humanos.

Si este escrito ayuda a alguien a reflexionar y a situarse éticamente ante el drama actual haciendo suya la formulación kantiana que dice que el hombre tiene objetivamente un valor absoluto y que, en consecuencia, nunca puede ser considerado como un instrumento sino siempre como una finalidad ", estaré contento.

Niños jugando en un campo de refugiados turco / Fuente: Archivo ElDiario.es (EFE)


Xavier Merino i Serra, de Justícia i Pau de Girona