Nuria-Carulla EdOArtículo de opinión de Núria Carulla, miembro de la Junta de Gobierno de Justícia y Paz de Barcelona. 

 

La dignidad de las mujeres

Vuelve el 8 de marzo y todos los periódicos y los programas de TV se llenan de nombres de mujeres, mujeres científicas, mujeres músicas, compositoras, mujeres escritoras, mujeres magistradas, mujeres políticas, etc. Un día al año, los nombres femeninos superan a los masculinos, en algunos casos y en algunos medios. Y en estas ocasiones siempre aparece algún artículo que cuestiona esta situación que, o bien la encuentra excesiva o tal vez superflua, según el punto de vista.

Que tenga que haber un día internacional de las mujeres y que esté unido a la lucha de las trabajadoras que murieron quemadas por reivindicar sus derechos, nos dice bastante de la situación de las mujeres a nivel mundial.

La dignidad de las mujeres, de todas las mujeres, sean cuales sean sus situaciones sociales, económicas o profesionales, aún necesita el reconocimiento de igualdad y de respeto.

Pero hoy pienso, principalmente, en los millones de mujeres y niñas arrojadas a la prostitución a causa de su situación económica, de conflicto y de pobreza. Son mujeres totalmente dignas que han sido violentadas y obligadas por redes internacionales de trata de personas, a vivir una vida de abusos y degradación frente a la indiferencia de la mayor parte de los gobiernos y de las sociedades en que se encuentran.
Son mujeres dignas y que merecen el respeto de sus derechos igual que cualquier otro ser humano, pero que son tratadas como un objeto de quien quiera usarlas.

La prostitución, se ha dicho muchas veces, es el oficio más viejo del mundo. Esta afirmación es la falacia mejor orquestada por quien no quiere entrar a fondo en su significado. Los oficios más viejos del mundo son los que permiten vivir con dignidad porque eso es lo que quiere cualquier persona. Por lo tanto, la prostitución no es de esta clase de oficios.

Se tiene que reconocer que la sociedad en general, también la nuestra, no considera importante conocer la realidad de la prostitución, por qué hay tantas jóvenes de tantos países que están en las carreteras, en las calles o en los clubs de carretera, esperando clientes, y clientes los hay. Si la sociedad considerase que no se puede tratar a una mujer como a un objeto de uso y abuso no se toleraría esta situación y las mafias tendrían que abandonar este negocio.

Estamos en el tiempo de la oferta y la demanda. Hay que terminar de una vez con la demanda de prostitución. La mayoría de sociedades de los países ricos acepta la prostitución siempre que no aporte “problemas”. Problemas, ¿para quién? Las jóvenes, y muchas veces las niñas, que se ven forzadas, el problema ya lo tienen, ya lo viven. Si no es agradable verlas, es necesario que estén en lugares apartados, alejados de los que normalmente habitamos.

La justicia persigue a los pederastas, las leyes en nuestros países acostumbran a proteger a las menores, pero si un ciudadano se va a un país del tercer mundo y abusa de los menores de allá, especialmente niñas, que no tienen la misma protección que aquí, no es perseguido ni condenado, ni allí ni aquí.

Hasta que no reconozcamos la absoluta dignidad de cualquier persona en cualquier circunstancia, especialmente las mujeres y las niñas en situación de vulnerabilidad, no construiremos un mundo más humano.

Núria Carulla
07/03/2016