Marc Grau EdOArtículo de opinión de Marc Grau, presidente de Justícia y Paz Terrassa

¿Para qué sirven los números?

Una de las primeras cosas que nos enseñan desde pequeños son los números. En realidad, aprendemos antes los números que las letras. El uso de los números fue también anterior al uso de las letras, según indican los expertos. Sea como sea, los números han sido útiles desde tiempos inmemoriales, son útiles hoy y seguirán siendo útiles por mucho tiempo.

Los números nos sirven para contar, para ordenar, para organizarnos, para identificar, para jugar, pero también para medir y para informar. Nuestra economía y también nuestra política tienen una devoción especial por los números, y no es necesariamente malo. No obstante, la pregunta interesante aquí es, ¿interés en qué números? El interés en unos números en particular nos puede servir para entender las prioridades de una economía y de un gobierno.

Hoy, como bien sabemos, hay un número que lo acapara (casi) todo: el PIB. De hecho, más que el PIB, lo que importa es su crecimiento año tras año, ya que según dicen los eruditos, este crecimiento deseado por todos los gobiernos, trae el bienestar. Y aquí es donde está todo el problema. Kuznets, inventor del PIB en 1934 y Nobel de economía en 1971, afirmó que “es muy difícil deducir el bienestar de una nación a partir de su renta nacional”. No obstante, este último comentario parece haber pasado de largo a muchos dirigentes. El PIB nos indica la suma de todo el que se ha producido en un país en un periodo determinado, pero de aquí a pensar que a más producción de bienes y servicios más bienestar hay un salto. ¿A más aviones de guerra producidos, más bienestar? ¿Si todos los bienes y servicios los produce la misma persona, más bienestar? Ahora que se han sumado la prostitución y la droga en el cálculo, ¿a más prostitución y droga, más bienestar?

Aparte del crecimiento, la tasa de parados está en el punto de mira de todos los gobiernos, y es importante que siga siendo prioritario. No obstante, parece necesaria una reflexión profunda sobre los indicadores que guían a un gobierno. Esta semana el semanario The Economist, hacía especial énfasis en esto, así como en la necesidad de incluir otras muchas variables en nuestro estimado PIB. Como sociedad, tendríamos que reflexionar sobre qué números y qué indicadores nos guían realmente hacia una sociedad más sana, y justa. ¿Tienen importancia el número de indigentes? ¿La tasa de suicidio? ¿El nivel de felicidad de cada persona? ¿El nivel de corrupción? ¿El número de familias desahuciadas? ¿El número de voluntarios? ¿La diferencia entre ricos y pobres (GINI)? ¿El número de personas mayores con depresión? ¿La capacidad de querer de un niño?

Otra tema interesante con los números, es que los hay que caen en manos de nadie. Esta semana se ha publicado que en Siria, a lo largo de la semana pasada, se asesinó una persona cada 25 minutos. ¿A quién interpela este dato? ¿A los gobiernos nacionales? Poco. ¿A las entidades supranacionales? Un poco más, pero los pocos gestos no acaban de solucionar nada. ¿A los ciudadanos de a pie? Necesitamos establecer cuáles son los números, los indicadores que hacen que vivamos en una sociedad más sana, justa y alegre, y una vez establecidos, ir todos de la mano.

Marc Grau
09/05/2016