Articulo de opinión de Miquel Àngel Prieto, miembro de la Junta de Gobierno de Justicia y Paz.

 

El día sin coches: ¿el camino hacia la conversión ecológica?

El acuerdo sobre el cambio climático entrará en vigor el próximo 4 de noviembre, a menos de un año tras su aprobación en la COP21 de París. Muchos consideran que las medidas acordadas son insuficientes. Pese a todo, muestran cierta voluntad política para abordar los efectos de la actividad humana sobre el clima.

A finales de octubre la Organización Mundial de Meteorologia (OMM) advertía que la concentración de dióxido de carbono (CO2), el principal gas responsable del calentamiento global, alcanzaba un nuevo record histórico. Nunca antes, a escala global y durante todo un año se había superado la concentración de 400 partes por millón de CO2. El incremento del 2015 ha sido superior a la del año anterior y sitúa la concentración en un 144% por encima del nivel durante la era preindustrial.

En Barcelona las investigaciones del CREAL, centro de referencia sobre salud ambiental, han identificado una asociación entre las partículas finas causadas por el tráfico y la reducción del desarrollo cognitivo de los niños y niñas. Estas informaciones no se esconden a la opinión pública, sino que, desde hace años, se recogen regularmente en los medios de comunicación.

Aun así, si durante el día sin coches el Ayuntamiento de Barcelona adopta restricciones a la circulación provoca polémica social y congestión circulatoria.

¿Por qué, a pesar de las advertencias de la comunidad científica y de los acuerdos políticos internacionales, la población vive con resistencias los cambios de actitud y comportamiento?

El Papa, en la llamada encíclica ecológica, la Laudato Sí, aporta una clave explicativa: “no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja (...).A problemas sociales se responde con redes comunitarias, no con la mera suma de bienes individuales (...).La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria.” (LS 219).

También, desde hace años la revista Opciones nos ayuda a entender la conexión entre los cambios personales, la organización colectiva y los cambios estructurales.

El consenso político expresada en el COP21 se tiene que transformar en acción de todos los niveles de autoridad. Los gobiernos locales no tienen que limitarse a la aplicación de leyes o directivas aprobadas en otras instancias de poder, sino que, dotados de una ventaja comparativa para la movilización comunitaria, tienen que estimular los necesarios cambios colectivos y participar en el diseño de los estructurales.

 

Miquel Àngel Prieto

1 Noviembre 2016