Laura Ribera EdOArticulo de opinión de Laura Ribera Barniol, miembro de Justícia i Pau Barcelona, que nos envía desde Uppsala, Suécia

 

La Unión Europea y los acuerdos de la vergüenza

El pasado viernes, 3 de febrero, tuvo lugar una cumbre informal en Malta donde se reunieron líderes de los países de la Unión Europea y de algunas de sus instituciones. Uno de los objetivos fue tratar sobre los flujos migratorios de personas que intentan llegar a territorios de la Unión a través de la ruta de Libia, cruzando el mar Mediterráneo.

Después del ya polémico acuerdo con Turquía implantado en marzo del pasado año para intentar frenar los flujos de personas que cruzaban el mar Egeo, esta vez la Unión Europea propone dar 200 millones de euros al frágil e inestable gobierno libio. El objetivo es intentar reducir al máximo el número de personas que llegan a territorio europeo, principalmente a aguas territoriales italianas, a través del Mediterráneo. Este plan también incluye apoyar a Libia para establecer campos de refugiados “seguros” dentro de su territorio y crear un sistema de repatriación con el cual todas aquellas personas que quieran ser repatriadas a sus países de origen podrán solicitarlo. Finalmente se dará equipamiento y se entrenará a la guardia costera libia para controlar la salida al mar en barcazas, y se intentará que ésta tenga más coordinación en este ámbito con los países vecinos: Argelia, Túnez y Egipto.

Las organizaciones de ayuda humanitaria que operan en el terreno ya han reaccionado a este acuerdo. Por ejemplo, Médicos sin Fronteras (MSF) ha dicho claramente que “Libia no es un lugar seguro y que bloquear al país o devolverle personas es una burla de los llamados valores fundamentales de la UE de dignidad humana, y de estado de “derecho”. La organización inglesa Save the Children ha añadido que “devolver niños/as y mujeres a países que están descritos como infiernos terrenales, no es una solución”. Y es que esta” solución” pone de manifiesto varias carencias que la Unión Europea no ha querido tener en cuenta y que forma parte de una estratagema que va más allá de los Derechos Humanos y de los valores fundacionales de la institución.

Por una parte, parece que los líderes tienen claro que gran parte de las personas que llegan hasta Libia con el objetivo de ir posteriormente a la Unión Europea son personas que tendrían que recibir reconocimiento como refugiados y, por lo tanto, se les tendría que permitir solicitar asilo de manera legal. Tanto es así que según el diario Al-Jazeera, el director de políticas de migración y movilidad del Centro de Política Europea (EPC) valora el acuerdo como un intento de parar los flujos de refugiados. A pesar de esto, ésta no es la versión oficial que los líderes reunidos en la cumbre dan ya que en palabras de la Cancillera alemana, Angela Merkel, la idea no es la de prevenir que posibles refugiados lleguen a territorio europeo. En palabras suyas, el objetivo es acabar con las mafias y los traficantes que operan detrás de todos esos flujos de personas.

Por otra parte, si nos decidimos por creer la versión oficial y pensar que lo que se está intentando desde Europa es acabar con un sistema de negocio que trafica ilegalmente con personas candidatas a ser demandantes de asilo, ¿por qué no se crean paralelamente estructuras que den cobertura legal a estas personas para acceder a territorios de la UE?
Este acuerdo, igual que el firmado con Turquía el año pasado, se focaliza sólo en una dimensión, y es la de la seguridad. Se acerca la primavera, el buen tiempo y el “peligro” de que los flujos de personas que atraviesan el Mediterráneo aumente. Si vemos estas personas como un “peligro” para el futuro y la supervivencia de los países miembros de la UE habrá que reaccionar y eso es lo que han hecho los líderes de estos países: actuar. Han olvidado que la ruta hasta Libia está llena de crueldades y violaciones de los Derechos Humanos. Los informes internacionales hablan de palizas, violaciones y tortura como actos comunes y abiertamente establecidos. ¿Dónde están los valores fundacionales de la UE? Los conceptos de Derechos Humanos y ayuda humanitaria se han transformado en la práctica con vergonzosos acuerdos y ponen en riesgo la vida de miles de personas.

 

Laura Ribera Barniol,

6 de Febrero, 2017