Estat opini Marc Grau actualitzadaArtículo de opinión de Marc Grau, presidente de Justicia y Paz de Terrassa, que nos envía desde Cambdridge, Estados Unidos.

La revolución del cuidado y Juárez

El cuidado. Canta  Battiato: te protegeré de los miedos, de la hipocondría, de los trastornos, de las injusticias, de los engaños, de los fracasos que tu naturaleza traerá, de los dolores, de los cambios de humor. Prosigue: te traeré silencio y paciencia, te salvaré de cualquier melancolía, porque eres un ser especial, y tendré cuidado de ti, yo sí, tendré cuidado de ti. Battiato canta, en principio, a su madre, y uno no puede más que emocionarse.

El lunes me encontré a Rosie, vecina del primer piso, cambiando una bombilla fundida de nuestro rellano. Nos habíamos escrito estos días ya que había marchado a otra ciudad para cuidar a su madre, que se había caído. El martes felicité a una de las mejores compañeras de trabajo que he tenido, Carmen, y me contestó que gracias, y que estaba en el hospital también con su madre. El miércoles hablé con mi abuela que se emocionó felicitando a su pequeña bisnieta que hace días que no ve. Lazos invisibles de amor que parecen no tener relevancia en unos días turbo-capitalistas.

 

Podríamos seguir con Otis Redding, y su ¨for your precious love". Siempre es bueno, parar, y escuchar a los autores que han entendido las leyes del universo, las leyes del corazón. Las leyes del corazón, del universo, no son las leyes de mercado claramente, ni las leyes que parecen predominar en una sociedad postmoderna. He acabado de leer una obra extremadamente bien "cuidada" y editada sobre la Vida y Sociología de Tönnies, fundador de la Sociología en Alemania. Tönnies, nacido en un entorno rural, distinguía entre la Comunidad (Gemeinschaft) y la Sociedad (Gesselschaft). Mientras en la primera (familia, comunidad) reinan las leyes del corazón, y es según el autor, la vida auténtica, orgánica, real, en la segunda (corporaciones, sociedad) reinan las leyes del mercado y, según él, es la vida no-auténtica, no-orgánica, ficticia. El autor, que no ha estado exento de críticas, y principalmente de incomprensión, nos invita con su dicotomía a pensar si vivimos una vida auténtica o ficticia. Son conocidos los autores (Marx, Fromm, Wright Mills) que señalan que tendemos a la segunda como seres alienados, autómatas.

Richard Sennett, sociólogo contemporáneo, señala en su libro "La corrosión del carácter" que la vida no-auténtica tiende a contaminar a la vida auténtica. Las leyes del mercado (condicionalidad, corto-terminismo, utilitarismo) parecen entrar en nuestra esfera más personal, en nuestras relaciones más íntimas. Pero resulta cierto que las leyes de la vida orgánica (condicionalidad, "largo-terminismo", trascendencia) pueden entrar también en la vida societaria, pero este análisis ha pasado desapercibido. Se pueden ver claros ejemplos de cooperativas, proyectos e incluso en grandes empresarios que dan un giro, y dejan que la lógica de la vida auténtica contamine a la lógica de la vida ficticia, y eso es motivo de esperanza.

Pocos días atrás, tuve el honor, el placer y el privilegio de estar en Ciudad Juárez. Juárez, como la llaman los locales, me ha ayudado a entender dos cosas: 1) que el cuidado está en todas partes, y 2) que los medios de comunicación, demasiado a menudo, sólo se interesan por las cosas que van mal. Ciudad Juárez, si la conocemos por algo los que vivimos lejos de ella, es por la violencia, las drogas, y los feminicidios. Como es normal, pregunto sobre todo estos asuntos a las personas con quienes comparto estos días. Todos responden de forma similar, y es que a pesar de que el problema no está ni mucho menos solucionado, la situación ha mejorado.

Interiormente lo dudo. Pienso que simplemente quieren que esté tranquilo. De vuelta a casa, investigo. Y mi sorpresa es que no sólo querían que estuviese tranquilo, sino que era cierto. Juárez, sufrió la máxima explosión de violencia en 2011, siendo la segunda ciudad del mundo con más homicidios (147 por cada 100.000 habitantes). A partir de los esfuerzos de muchos actores, ONG, políticas locales, vecinos, la situación ha mejorado. La tasa de homicidios ha pasado de 147 el 2011 a 43 el 2016, y Juárez ha pasado de ser la segunda ciudad con más homicidios del mundo, sin estar en guerra, a ocupar la 37ª posición, estando por debajo de St. Louis (14), Baltimore (26), New Orleans (34) y Detroit (36).

Pero, ¿a quién va a importarle? Pues importa. Importa que las situaciones que mejoran se presenten con el mismo pincel que se presentan las conflictivas. Importa valorar todos los esfuerzos de ONG, políticas locales y vecinos, para mejorar una situación insostenible. Importa valorar el amor invisible de Rosie y de Carmen con sus madres, de la bisabuela con su biznieta. Importa valorar el cuidado. Sólo así la sociedad puede ser plenamente sostenible. El cuidado.

Marc Grau Grau
28 de abril de 2017