Nuria Carulla EdOArtículo de opinión de Núria Carulla, miembro de la Junta de Justícia i Pau de Barcelona.

 

Apoyo a las comunidades guatemaltecas

El diputado Leocadio Juracán del Congreso de Guatemala ha constituido una comisión de verificación e investigación de las denuncias de violaciones de Derechos Humanos presentadas por parte de 37 comunidades de la Laguna del Tigre y 21 de Sierra Lacandona, del departamento de Petén. Es una buena noticia que un diputado del país escuche la voz de los que reclaman justicia. Para reforzar la actuación de la comisión ha pedido a varias personas de organizaciones que formen un grupo de apoyo, y me ha pedido como miembro de comisión Norte-Sur de Justícia i Pau el formar parte de este grupo.

Guatemala es un país que, para mucha gente si la economía se lo permite, es una destinación turística muy interesante: un país centroamericano con extensos bosques tropicales, flora y fauna excepcional y restos arqueológicos de la civilización maya y de antiguas culturas, únicas en el mundo. En fin un país digno de ser visitado, como tantos hay.

Pero cuando planificamos vacaciones también tenemos que pensar en la población del país. Guatemala es un país pobre, con un alto índice de pobreza entre la población indígena y campesina, que ha vivido una guerra intensa para derribar dictaduras durante más de treinta años. Por lo tanto, es un país frágil con una población, especialmente la rural, maltratada por la pobreza, la guerra y la explotación. Esta realidad, que es una parte importante de su idiosincrasia, no se aprecia casi nunca en una visita turística, y si se ve nos produce incomodidad y un sentimiento indefinido de querer y no saber qué hacer.

Esa realidad escondida a los centenares de miles de turistas que visitan Guatemala durante el año, para la comisión Norte-Sur de Justícia i Pau es una realidad muy clara. En contacto con comunidades indígenas y campesinas nos llegan noticias de desalojos forzosos y detenciones arbitrarias de líderes que se oponen a la explotación indiscriminada de los recursos naturales por parte de las multinacionales.

Un ejemplo patente de esta situación la están viviendo ahora las comunidades de la Laguna del Tigre y de la Sierra Lacandona del departamento de Petén, la región más extensa de Guatemala y que guarda los restos arqueológicos declarados patrimonio de la humanidad, además de un bosque tropical extenso y, evidentemente, con recursos naturales importantes.

Estas comunidades y otras se instalaron en la zona huyendo de la guerra que había y también de los terratenientes explotadores y esclavizadores, con la aprobación del gobierno del país. A pesar de los desplazamientos forzosos, han ido rehaciendo sus vidas y han hecho de la región su nuevo hogar. En 1989 se declaró área protegida por parte del Congreso de la Republica y eso no afectó a la vida de los pobladores. Incluso el gobierno permitió nuevas repoblaciones.

Pero pasado el tiempo y con el apoyo legal de la zona como área protegida, han sido asediados hasta llegar a la expulsión de manera violenta, por parte de la policía y del ejército. Sin avisos ni diálogos previos, unos mil afectados de las fuerzas del orden de Guatemala desalojaron a 500 personas con violencia, quemando todas sus posesiones, sin darles alternativa, de tal manera que huyeron en masa hacia la frontera mexicana donde ahora viven en condiciones infrahumanas porque no tienen status de refugiados.

Mientras las comunidades son asediadas y desalojadas, el gobierno mantiene los permisos de explotación petrolera a la empresa PERENCO, sin hacer caso del daño medioambiental que están causando las extracciones.

Frente a estas situaciones que se viven a miles de kilómetros de aquí siempre nos preguntamos qué podemos hacer. Por nuestra parte, dar soporte a la comisión de verificación como nos han pedido, y difundir las noticias de las vulneraciones de los Derechos Humanos. Al mismo tiempo, reflexionar sobre qué dinámicas de nuestra vida cotidiana podemos modificar para frenar el poder de las multinacionales y del valor del dinero por encima del valor de la vida.

Núria Carulla