Artículo de Joan Febrer, coordinador de la Comisión de Justícia i Pau de Menorca

 

Identidad católica

En el conjunto de Nicaragua, en los últimos 27 años los católicos han pasado del 90% al 46,4% del total de la población (según encuesta de “Nuevo Diario” 15-07-17). Este cambio se puede explicar por el reconocimiento constitucional de la libertad religiosa, pero también hay que tener en cuenta que en tiempos de la revolución sandinista, el gobierno de Reagan desde los Estados Unidos (años 80-90) promovió y financió en Nicaragua el proselitismo de iglesias evangélicas fundamentalistas que hiciesen de contrapeso a las comunidades católicas de base animadas por la teología de la liberación y simpatizantes con el sandinismo (ved “Documento de Santa Fe”).

En la costa caribeña, donde se sitúa la ciudad de Bluefields, el pluralismo confesional es más antiguo y arraigado. Haber sido colonia británica favoreció una mayor libertad y los misioneros de la Iglesia morava llegaron antes que los católicos. Hoy se cuentan en Bluefields unas cincuenta iglesias de variadas denominaciones evangélicas que engloban casi la mitad de la población de las distintas etnias, mientras que la otra mitad mayoritariamente de población mestiza hispanohablante es católica. Por lo que yo he percibido, a nivel civil hay un buen nivel de convivencia respetuosa entre unos y otros. La Iglesia católica y las iglesias más arraigadas e institucionales (como la morava, la anglicana, la bautista) mantienen un buen acuerdo ecuménico, mientras que con las otras denominaciones, las relaciones son más conflictivas.

Al igual que las otras iglesias y denominaciones evangélicas, eso se puede ver no solamente en la liturgia, por cierto muy bien cuidada, sino también en los actos devocionales y populares, singularmente en la devoción a la Virgen y al Santísimo, o en la reciente creación de una Radio católica del Vicariato apostólico. Dentro de este contexto noté una preocupación apologética para saber responder a las críticas o acusaciones de los evangélicos sobre la Virgen, los Santos, la presencia eucarística y otros temas. En realidad, la Biblia es la base común y compartida por unos y otros, pero se mantienen abiertas cuestiones polémicas y los católicos se preocupan para saber contestar a sus objeciones.

Un domingo al anochecer celebraba la Eucaristía en una pequeña comunidad recién constituida en un barrio de la periferia (llamado Lomas Frescas) y mientras cantábamos, rezábamos, y escuchábamos la Palabra de Dios, nos llegaban cantos de otras iglesias al mismo Dios que nosotros. Eso pasaba en una barriada afectada por múltiples deficiencias en las calles, las viviendas, los servicios públicos. El ecumenismo, necesario como diálogo basado tanto en las diferencias como en las convergencias, tiene también un amplio campo en la cooperación fraternal para la mejora de las condiciones sociales y personales de vida de la población. Al fin y al cabo, en los oídos de todos resuenan las mismas palabras del Evangelio: “tuve hambre y me disteis de comer. Todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis”.

 Joan Febrer (Ferreries)

La catedral católica Ntra Sra del Rosario de Bluefields