Joan Lopez EdOArtículo de opinión de Joan F. López Casasnovas, miembro de Justícia i Pau Menorca.

Los sueldos y los huevos

Hay alianzas nada convenientes, al menos para una de las partes. Quien fue canciller de la República Federal Alemana, Willy Brandt , lo explicaba con un ejemplo claro. El cerdo nunca puede estar de acuerdo con la gallina a la hora de pactar el plato combinado de huevos con jamón, porque mientras ella, pizpireta, pone unos cuantos huevos al día, el otro tenía que sacrificar la vida para ello.

Cuando se advierte que el turismo es la gallina de los huevos de oro de la economía española y que, por consiguiente, ojo con las protestas turismofóbicas, se hace trampa. Primero, porque quienes protestan no lo hacen genéricamente contra el turismo sino que protestan por el modelo imperante que colapsa servicios, causa polución medioambiental, explotación laboral y una tensión social muchas veces insostenible.

En segundo lugar, porque afirmar que la economía española es la que más crece de la UE pertenece al ámbito de la posverdad, o sea que se trata de una falsedad que, a fuerza de repetirla, mucha gente se llega a creer. Veamos: el crecimiento del 3’5% español es, sin duda, mayor que el 1’8% alemán; pero el PIB per capita de Alemania es de 37.900 euros mientras que el de España ronda los 24.000 euros. Allá ha crecido 682 euros y aquí 840. Una diferencia de 158 euros no es baladí; sin embargo, independientemente de las desigualdades internas que el PIB global no recoge, la diferencia de 13.900 que separa el de la República Federal de Alemania y el del Reino de España es mayúscula. Pensemos que si se mantuviera esta recuperación año tras año, aun en esta hipótesis, serían necesarios 88 años (una eternidad) para que el PIB por persona español llegara a igualar el alemán. Conviene, pues, rebajar las ínfulas.

En tercer lugar, el cálculo resulta tramposo porque si la clave de la crisis fue el pánico de la ciudadanía al gasto en medio de un panorama desolador, la clave de la recuperación, según algunos economistas, no consiste sólo en que la gente vuelva a encontrar trabajo sino en que el dinero vuelva a circular, y para que esto ocurra las nóminas de los trabajadores deben también incrementarse convenientemente. De esta manera, contribuyendo por la vía del IRPF, el erario público puede aumentar y satisfacer mejor las necesidades ciudadanas. Con sueldos de menos de mil euros mensuales sigue siendo toda la sociedad la que a la larga tendrá que ‘subvencionar’ a la industria turística, como bien explica el economista Miquel Puig. En Baleares, parece que no se ha reflexionado bastante sobre la realidad que arrojan los datos objetivos. Mientras el número de visitantes no para de aumentar, la renta per capita balear, que hace doce años ocupaba el primer lugar en el ranquin de las comunidades autónomas, actualmente ha caído a la séptima plaza; está incluso por debajo de zonas en las que, como Lleida, el turismo no constituye la primera de las actividades económicas.

Crecen las rentas, pero no se redistribuyen de manera justa. En otras palabras, la crisis quizá haya terminado (aunque no falta quien diga que la del 2008 vino para quedarse), pero los salarios han quedado anclados en el tiempo de los recortes y de las collejas.Dicho de forma más clara: vivimos tiempos en los que todo sube menos los sueldos.

Mejor no tocar los huevos, sean de oro, de plomo, ecológicos o de granja, que por la UE este pasado verano han circulado miles de ellos contaminados por un potente pesticida. Son los sueldos los que deben tocarse. Y al alza. Por uebos, como se decía en castellano viejo, o sea, ‘por necesidad’.

 

Joan F. López Casasnovas

19 de octubre de 2017