Miquel Angel Prieto EdOArtículo de opinión escrito por Miquel Àngel Prieto, miembro de Justícia i Pau Barcelona.

Kony 2012: éxito de público, impacto insuficiente

El 1 de enero de 2018 era la fecha límite que Invisible Children anunciaba para el arresto de uno de los “malvados” más enigmáticos de las últimas décadas: Joseph Kony, líder del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, según sus siglas en inglés de Lord’s Resistance Army). Creado en Uganda, a finales de los ochenta, el LRA está acusado de crímenes contra la humanidad, en especial, de secuestrar a miles de menores para convertirlos en guerrilleros.

La desaparición del LRA es el principal objetivo de Invisible Children, una ONG de Estados Unidos, que en 2012, solo 8 años después de su fundación, consiguió que, en una semana, 120 millones de personas viesen el vídeo de la campaña KONY 2012. Pero, a pesar de la movilización social, la influencia sobre la administración Obama, que comprometió recursos militares, y los recursos económicos de la ONG destinados a las comunicaciones de las zonas amenazadas, superado el 1 de enero de 2018, el LRA no ha perdido capacidad para perpetrar violencia y Kony continua al frente.

KONY 2012 ilustra la paradoja de muchas iniciativas de cambio social y político de los últimos años. El éxito, relativamente rápido, en la visibilidad pública de la causa y en la movilización social temporal no garantiza la realización de cambios sostenibles.

Podemos encontrar un patrón común en las iniciativas. Por una parte, estas iniciativas nacen y se desarrollan en sociedades con una parte importante de la población altamente conectada, gracias a la penetración de internet. La propuesta de cambio elabora una narración potente, con mensajes claros y una alta carga emocional que moviliza a un amplio público objetivo; p. ej. La hagiografía de los cineastas y cofundadores de Invisible Children resuena en el imaginario de millones de jóvenes estadounidenses. El logro del cambio se presenta cercano en el tiempo, en el caso de Kony, su arresto se anunciaba en menos de cinco años des del lanzamiento del video. La narración se difunde masivamente a través de atractivos productos comunicativos adaptados para su amplificación, que incluyen elementos de auto expresión (camisetas, tweets, memes...) y una convocatoria a la acción. Esta convocatoria no sugiere un largo compromiso temporal, a la manera de las militancias políticas de otros tiempos, sino una actuación concreta con un coste personal bajo, p.ej. la llamada final del vídeo de KONY 2012: “compártelo, es gratuito”. Finalmente, las organizaciones o liderazgos promotores no tienen una larga trayectoria de prestigio o un reconocido conocimiento experto, sino que reivindican su novedad y su carácter disruptivo.

Sin embargo, bajo la apariencia de una narración sencilla, las iniciativas abordan problemáticas complejas. Quizás, miles de jóvenes en Estados Unidos piensan que la detención del líder de un grupo armado en el centro de África, tan solo requiere de suficiente presión social y mediática para activar el uso de la fuerza militar. Pero, la realidad de una región afectada durante décadas por la inestabilidad política y social y la violencia armada presenta muchas caras.

La paradoja en las modernas sociedades en red (Manuel Castells) consiste en que, a pesar de la relativa facilidad para generar una masa crítica de apoyo en poco tiempo y momentos de alta visibilidad social, las iniciativas de cambio no consiguen impactos duraderos.

La movilización temporal de recursos sociales y comunicativos no es la medida del éxito, y pronto, la emoción tiene que dejar paso a la política, sino desembocará en desencanto. En el sector de la solidaridad internacional hace décadas que se acuñó el término “fatiga de la ayuda”, para expresar la frustración de los donantes a causa de la ausencia de mejoras entre las poblaciones asistidas.

Si el objetivo es el cambio, las organizaciones tienen que analizar la relación de fuerzas y diseñar estrategias adaptadas al lugar, tiempo y a los actores con los cuales definir alianzas, presionar o negociar. En el caso contrario, las propuestas quedaran atrapadas en el espejismo de una narración atractiva y una base social activa, pero de constancia incierta, que, por si sola, resultará infértil para transformar situaciones complejas.


Miquel Àngel Prieto Vaz