Rafa Allepuz EdO

Artículo de Rafael Allepuz Capdevila, miembro de Justícia i Pau Lleida.

Oxfam-Intermón, Cáritas y Davos nos interpelan

Esta última semana ha sido muy interesante en noticias dentro del ámbito económico y social. A la vez que en la ciudad de Davos se celebraba su foro anual con líderes políticos y económicos globales, Oxfam-Intermón presentaba su informe, también anual, titulado Premiar el trabajo, no la riqueza y Cáritas de Barcelona presentaba el suyo titulado Vidas precarias, con el subtítulo Cuando la precariedad laboral lo invade todo.

No es nada casual que ambos informes hayan destacado la situación en el mundo de trabajo como una situación de alerta y de extrema gravedad.

En lo referente al primer caso, leo un escrito de Lara Contreras, responsable de contenidos de OI, en el que nos comenta que el 1% de la población mundial más rica captura prácticamente 4 de cada 5 euros del dinero que se genera, mientras que el 50% más pobre de la humanidad no ha mejorado. En el caso de España, el 40% de la nueva riqueza queda en manos del 1% y la mitad más pobre de la población sólo recibe un 7%. De todo esto se desprende que la recuperación económica de la cual presumen algunos ha favorecido cuatro veces más a los ricos que a los pobres. No hay duda que sin connivencia entre los amos del capital y los gobiernos, esto no pasaría. Los superricos se enriquecen a expensas de precarizar el mercado de trabajo.

Por su parte, y en sintonía con el anterior, Cáritas de Barcelona destaca que en Cataluña el 12% de los trabajadores cobran menos de 837 euros al mes, que es el umbral de la pobreza, con lo cual el hecho de trabajar no garantiza no ser pobre. La crisis ha creado la nueva realidad social, el precariado, un conjunto de personas trabajadoras, en muchos casos pobres económicamente, con un apoyo político, social, y en muchas ocasiones familiar, insuficiente o inexistente.

Mientras tanto, en la ciudad de Davos los principales dirigentes políticos y económicos, año tras año, no hacen más que realizar declaraciones orientadas a poner de manifiesto sus preocupaciones por las desigualdades, tanto entre países como dentro de los mismos. De éstas no sólo no se derivan actuaciones para frenarlas sino que, como los hechos demuestran, se sigue con la misma dinámica de fortalecer las bases del modelo económico capitalista basado en la acumulación de capital, mediante la deficiente distribución de los recursos existentes y la precarización de las condiciones de trabajo. Los trabajadores y las trabajadoras han visto reducir su poder adquisitivo mediante la devaluación de los salarios y flexibilizar sus condiciones de trabajo, reduciendo su bienestar económico, social y familiar.

Es bueno que organizaciones como IO y Cáritas nos vayan recordando la situación en la que vive la mayoría de la población mundial y local, pero de nada servirá si no nos interpelan.

Sensibilización, concienciación y actuación personal y ciudadana son las claves para conseguir un panorama diferente. Sensibilización mediante la información, hay que estar alerta y pendientes de informaciones veraces y rigurosas. Concienciación mediante la reflexión, el debate y el intercambio de opiniones. Actuación mediante el compromiso personal y social, cada cual sabe dónde y de qué manera puede hacerlo.

Está en nuestras manos, sólo hace falta que nos lo creamos.


Rafael Allepuz
Justícia i Pau-Lleida