Xavier Merino EdOArtículo de Xavier Merino i Serra, miembro de Justícia i Pau, publicado en el Diari de Girona el 12 de febrero del 2018

Pere Casaldàliga: 90 años

Hoy conmemoramos el nonagésimo aniversario del obispo Pedro Casaldàliga. Enamorado de Jesús de Nazaret, seguidor y difusor de la teología de la liberación, ha dedicado la vida a los pobres, a los silenciados, a los excluidos. A los inmigrantes mientras estuvo en Barcelona y Sabadell y a los indios y peones del Mato Grosso desde que el 1968 se instaló en el Brasil y fundó una misión en aquella región. En 1970 fue nombrado administrador apostólico de la Prelatura de Sâo Félix do Araguaia y, en 1971, obispo.

Después del Concilio Vaticano II, que fue una ventana abierta por donde penetró una ráfaga de aire fresco, eran años de efervescencia en la Iglesia. Para quienes con mayor o menor acierto queríamos vivir como cristianos fueron años de entusiasmo y de trabajo intenso. Vivíamos con el espíritu gozoso cuando empezamos a recibir información de lo que hacía el obispo Pedro.

En su consagración sorprendió al utilizar un remo de madera como báculo y un sombrero de paja como mitra. Aquel día dijo: “Mi vida no vale más que la de este peón de diecisiete años que hemos enterrado esta mañana en el cementerio de Araguaia, sin nombre y sin féretro; este joven es la persona más importante de este día”.

En 1970 publicó “Esclavitud y feudalismo en el norte del Mato Grosso”, en que denunciaba la situación de explotación y abusos que padecían los peones. Empezó a recibir advertencias de terratenientes y latifundistas y, también, de “voces amigas” de la Iglesia que decían que no se metiera en cuestiones ajenas a su ministerio. La policía federal controlaba sus movimientos.

En 1976 la policía asesinó al jesuita Joâo Bosco Burnier cuando, los dos, se dirigían a la comisaría para interesarse por unas mujeres que eran torturadas.

La tierra, la teología de la liberación, los indígenas de América Latina son las causas que han marcado su vida.

En 1992, 500 aniversario de la invasión española, por iniciativa del obispo Pedro y José María Vigil empezó a publicarse la Agenda Latinoamericana, una gran herramienta de formación y reflexión.

Justicia i Pau de Gerona se implicó enseguida y consiguió que tuviese, y aún tiene, una gran difusión.

No es necesario explicar más detalles de su vida, suficientemente conocidos, sino su ejemplo que nos estimuló a ser consecuentes y coherentes en el seguimiento a Jesús. De esta enseñanza destacaré unos pocos textos que me impresionaron.

“Nunca he defendido la lucha armada ni la caída del régimen. Ni las guerrillas. Soy, eso sí, totalmente contrario a toda dictadura, capitalista o comunista, militar o civil. Estoy contra toda violencia y contra todo lo que atenta contra los derechos humanos, sea en América Latina o en Siberia.”

“Nosotros estamos viviendo ahora la ilusión de la democracia, la cual por no ser una democracia económica, no es democracia. Ni es democracia política. Ni evidentemente democracia social. Ni es democracia cultural. El indio y el negro no caben. Las minorías étnicas, del tipo que sean, tampoco”

“Sólo en la medida que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mí esto es dogma de fe. Si el Primer Mundo no se suicida como Primer Mundo, no puede existir «humanamente» el Tercer Mundo”.

Y, para acabar, unos fragmentos de un poema suyo:

“La solución siempre, en todo caso, es la esperanza./ Pero una esperanza que se ponga a trabajar,/ que sepa vivir el día a día,/ que procure hacer con los demás el trabajo de la justicia y de la liberación.”

Por la edad y por la enfermedad de Parkinson que hace años que le afecta gravemente, no puedo decir por muchos años al obispo Pedro, pero sí darle las gracias por todo lo que me ha aportado de exigencia y de afán de coherencia en el seguimiento de Jesús.


Xavier Merino i Serra