Marc Grau EdOArtículo de opinión de Marc Grau, presidenet de Justícia i Pau de Terrassa.

Sé un hombre

Durante las últimas décadas, muchas personas, especialmente mujeres, han luchado para desenmascarar y poner fin a las desigualdades sociales, económicas, políticas que han experimentado y experimentan las mujeres en la gran mayoría de rincones del mundo. Se ha hecho (mucho) camino y al mismo tiempo queda (mucho) camino.

 

Uno de los ámbitos donde se ha avanzado notoriamente es en educación. Sólo como ejemplo, en prácticamente todos los países de la OCDE hay una proporción significativamente mayor de chicas que de chicos entre 25 y 34 años cursando estudios universitarios. El caso español es flagrante: 47% de chicas vs. 35% de chicos. Podríamos seguir con el fracaso escolar, los resultados académicos, etc. Sin embargo, como bien sabemos todos, hay tramos del camino con miles de piedras, baches, árboles caídos, bandidos y señales de prohibido pasar.

Hacen falta esfuerzos sinceros para allanar el camino, para limpiar los tramos dañados. Temas muy graves sin resolver: violencia sexual, violencia física, macro y micro-machismos, techos de cristal y cemento, abusos de posiciones dominantes, etc. Estamos familiarizados. Pero estos esfuerzos sinceros para resolver esta vergonzosa fuente de malestar no pueden quedar sólo en manos de movimientos sociales, de la sociedad civil, de pequeños ejes en un programa electoral. Es seguramente el mayor reto que cualquier sociedad contemporánea tiene. Y como reto principal, hay que aumentar el nivel de prioridad, así como los recursos destinados.

Por otro lado, no sólo es necesario que sea efectivo un sentido de urgencia, y una multiplicación de los recursos, es necesaria también una auténtica revolución de pensamiento. Una vía, y muy acertada, para reducir las desigualdades sociales, económicas y políticas, ha sido a partir del empoderamiento de la mujer. Sin descuidar ésta, parece que hay que añadir una segunda: repensar lo que significa ser hombre hoy.

"Sé un hombre", es una frase que probablemente todos hemos oído. ¿Pero qué significa? ¿Sé fuerte? ¿Competitivo? ¿Es una manera de decir no llores? ¿Como definimos mentalmente cada uno de los que leemos este artículo la masculinidad? ¿Le queda algún atributo bueno? ¿Qué es para un chico ser un chico? ¿Qué es para un hombre ser un hombre? La masculinidad hegemónica asociada a rasgos como fuerza, competitividad, autoridad, virilidad ha hecho mucho daño a las mujeres, pero también a los hombres.És moment d’una autèntica revolució de pensament. Hi ha primeres flors que ens conviden a l’optimisme. Molts joves han superat vells esquemes, i saben que ser home també és ser cooperatiu, saber-se vulnerable, gestionar i expressar les pròpies emocions, és la plena implicació en la cura. Saben que tot això no ens fa menys homes, sinó més persones.

Es momento de una verdadera revolución de pensamiento. Hay unas primeras flores que nos invitan al optimismo. Muchos jóvenes han superado viejos esquemas, y saben que ser hombre también es ser cooperativo, saberse vulnerable, gestionar y expresar las propias emociones, es la plena implicación en el cuidado. Saben que todo esto no nos hace menos hombres, sino más personas.


Marc Grau