Xavier Merino EdOArtículo de Xavier Merino Serra, miembro de Justícia i Pau Girona

¿Refugiados? ¿O mejor, desplazados que buscan refugio?

Un grave problema que preocupa en nuestra sociedad, no tanto como sería preciso, es el de los refugiados o desplazados en busca de refugio. Ya he escrito otras veces sobre este tema y, por la intensificación del conflicto sirio en Guta, unos días atrás buscaba información para insistir en ello.

Varios datos me llamaron la atención por su gravedad.

El Estado español se comprometió con la Unión Europea a acoger 17.337 refugiados antes del 30 de septiembre de 2017. Sólo ha acogido 2.716, que representan el 15,66%.

El 2017 las personas desplazadas por conflictos armados eran casi 66 millones y esta cifra crece cada año.

Los Estados miembros de la Unión Europea venden armamento a muchos de los países en conflicto. El Centro de Estudios por la Paz J.M. Delàs afirma que desde 2012 las exportaciones de armas autorizadas de la UE han aumentado un 400%.

Son datos que conmovedores. Da la sensación de que en este sistema capitalista salvaje, ante al posible beneficio económico, la vida humana ha perdido todo su valor. Y es preocupante ver que algunos de los países promotores de la Declaración Universal de Derechos Humanos del año 1948, documento básico de la Carta Internacional de los Derechos Humanos, son vendedores de armas, y al mismo tiempo, provocadores o agresores en los conflictos, a causa del petróleo, el gas natural u otras formas de riqueza.

Los mismos días, un nieto me facilitó el trabajo de investigación de una compañera suya, de segundo curso de bachillerato del instituto Santiago Sobrequés de Gerona, que trata precisamente del tema de los refugiados.

El trabajo, obra de Maria Simon, presentado en forma de libro no venal, se abre con una breve historia del colonialismo europeo en el Oriente Medio que ha sido la causa de buena parte de los conflictos actuales más sangrientos que estallan en esta zona. La autora remarca que los conflictos a nivel mundial obligan a huir de casa a unas 28.000 personas cada día, 20 cada minuto, y muchas más personas necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir.

Las cifras estadísticas que los medios nos ofrecen son frías y casi no ayudan a entender que se habla de personas, de seres humanos, hermanos nuestros, con los mismos derechos que nosotros. Y como también pasa con los inmigrantes, la oposición de muchos países europeos a acogerlos y los motivos que alegan para negarles acogida pueden inducir a la xenofobia y al racismo.

El libro presenta el testimonio de varias personas, con las cuales la autora ha tenido contacto directo, que viven el problema de los refugiados:

Ethel Bonet, periodista alicantina freelance, que lleva cinco años viviendo en el Líbano y que ha sufrido varios episodios de violencia en Siria.

Jamal, estudiante de medicina en Alep, Siria, pariente de una familia que años atrás abrió una pastelería en Gerona. Luchó en Alep con el ejército libre y su padre le pidió que marchase antes de que lo movilizase el ejército sirio. Cuando llegó le aconsejaron que aprendiera nuestra lengua y participara en actividades sociales. Ahora es miembro de la colla castellera Els Marrecs de Salt.

Guillem, de Palamós, que el año 2016 estuvo un tiempo de voluntario en el Líbano y explica su experiencia.

Ester, periodista que hizo varias estadas como voluntaria en el campo de Idomeni, en Grecia.

Baker, palestino de Yarmouk, en Siria. Decidió huir después de soportar en Yarmouk los bombardeos del ejército sirio y el terror que sembraban el Estado Islámico y otros grupos. Vía Turquía consiguió llegar a la isla griega de Farmakosini, guiando una barca de goma con cincuenta personas a bordo. Al tercer intento llegaron a la isla. Actualmente vive en Mataró.

Maximiliano, argentino socorrista de Proactiva Open Arms, que explica sus experiencias de salvamento de refugiados e inmigrantes que intentan llegar a Europa en embarcaciones precarias que pueden naufragar fácilmente.

Todo el trabajo está muy bien redactado con un lenguaje rico y entendedor que atrapa, cuya lectura no puedes dejar una vez empezada. Este trabajo demuestra la falsedad de la afirmación tan extendida de que los jóvenes de hoy no tienen valores. Y también es una prueba de la calidad de la enseñanza en nuestros institutos y nuestras escuelas. Esta enseñanza tan difamada por sectores políticos que lo querrían cambiar en todos los aspectos para conseguir una ciudadanía sumisa y dócil.


Xavier Merino