Miquel Angel Prieto EdOArtículo de opinión escrito por Miquel Àngel Prieto, miembro de Justícia i Pau Barcelona.

No es país para jóvenes

En nuestro entorno, los datos macroeconómicos más recientes indican una situación de crecimiento y recuperación tras la crisis. Pero los menores de 30 años tienen razones para preguntarse por qué no notan los efectos positivos. En España la tasa de paro entre los 15 y 24 años es del 37,5% (la media en la Unión Europea es de 16,6%), la de temporalidad laboral de los menores de 29 años es del 57%, la tasa de pobreza relativa es del 30%, la renta media de los menores de 35 años se ha reducido un 25% entre 2008 y 2014 y la riqueza de los hogares de esta edad ha caído en ese período un 93%.

Probablemente, exista un amplio consenso que considera normal que el grupo social de los jóvenes se esfuerce para alcanzar unos ingresos suficientes para vivir mientras a las personas mayores, ya jubiladas, se les garantice, a través de la vinculación de las pensiones al incremento del Índice de Precios al Consumo (IPC).

Por otra parte, muchos argumentan que la solidaridad intrafamiliar constituye un sistema de protección social más eficaz que la intervención pública. No hay datos sobre la parte de las pensiones que se destinaron a cubrir gastos básicos de hijos e hijas afectadas por la crisis, pero probablemente fue significativa. También, supone una auténtica transferencia de recursos el tiempo y la atención que las personas mayores dedican al cuidado de nietos y nietas.

Pero este mecanismo de protección social no es universal ni obligatorio. La ausencia de políticas públicas de apoyo a las familias o a la infancia y dejar a los jóvenes solos ante un mercado de trabajo y de vivienda cada vez más desequilibrado, tiene impactos sociales evidentes.

Cataluña tiene una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa y cada año aumenta la edad en la que las mujeres tienen su primer hijo (la media actual es de 32 años). La emigración ha vuelto a ser una salida para muchas personas jóvenes. La desigualdad generacional parece que ha llegado para quedarse y agravará otras formas de desigualdad existentes.

En el Reino Unido, ya se ha propuesto una ayuda universal para las personas que cumplan 25 años. La denominan “herencia ciudadana” y tiene la finalidad de favorecer la cohesión social.

La globalización y los cambios tecnológicos están alterando rápidamente la economía y la distribución de los beneficios. El Estado tiene que proteger a las persones mayores ante las incertidumbres, pero hacerlo a costa de abandonar a un parte importante de las personas jóvenes en el bando de las “perdedoras”, cuestionaría su legitimidad.


Miquel Àngel Prieto Vaz