Suníes, judíos, chiíes, budistas, católicos, yazidistas, protestantes, sijs, ortodoxos, neopaganos, bahá'ís, ateos:  ¿cuántos han muerto en nombre de Dios? ¿Cuánto han matado en nombre de Dios?

Desgraciadamente, podemos encontrar ejemplos de conflicto religioso de todos tipos, miembros de una confesión religiosa que persiguen miembros de otra confesión, miembros de una misma religión que se persiguen entre ellos por su moderación o radicalidad, miembros de una misma religión, pero de etnia diversa, que se persiguen. En definitiva, un sinfín de ejemplos de conflictos religiosos que hacen de este mundo, un lugar más salvaje y triste. Durante el verano hemos visto como los periódicos recogen en detalle como los yihadistas, suníes terroristas, persiguen sin escrúpulos a los yazidistas, fieles de una religión sincrética de antes de Cristo. Durante este mismo verano, hemos visto cientos de páginas en los periódicos informando de nuevo sobre el conflicto araboisrealí: vecinos que se matan. Estos hechos "nuevos" parecen reavivar un debate eterno sobre los perseguidos en nombre de Dios.

El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos es clara en este sentido: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. Sin embargo, un estudio reciente señala que el 76% de la población global experimenta algún tipo de represión oficial o informal de su fe. El mismo informe destaca que los cinco países con las restricciones en materia de religión más contundentes son Egipto, China, Irán, Arabia Saudí e Indonesia.

En ningún caso hablamos del s. XI, donde el conflicto religioso estaba también en el orden del día, sino que estamos hablando del s. XXI. Hoy en día, muchos gobiernos siguen ejerciendo algún tipo de represión religiosa. Hoy en día, muchos líderes religiosos miran hacia otra parte cuando sus miembros más radicales matan en nombre de Dios. Hoy en día, el artículo 18 es arrollado y menospreciado. Hoy en día, las organizaciones internacionales muestran su inoperancia en mantener vivo el espíritu de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Un derecho, se convierte en un Derecho, sólo cuando hay alguien al otro lado que vele porque este derecho esté siempre protegido. Cuando al otro lado no hay nadie que vele por el derecho, deja de ser un derecho y se convierte en un deseo, o una intención. Creo sinceramente que desde todos los estamentos, se debe trabajar para que el derecho a la libertad de religión, pase de la categoría de intención a Derecho en estado puro. Para que esto sea posible, es necesario que las Naciones Unidas y otros organismos internacionales ganen de nuevo la legitimidad que les corresponde, que los líderes religiosos sean contundentes e intolerantes con la violencia, y que en el fondo de todo, todos nos preguntamos cuál es la esencia de nuestra religión. Si damos un paso atrás, veremos que esta esencia nos une a todos.

Marc Grau, presidente de Justícia i Pau de Terrassa
06/10/2014