Artículo de Llorenç Olivé, miembro de Justícia i Pau Barcelona

 

Una reflexión sobre las actuaciones policiales en el marco del 1 de octubre

He redactado de nuevo este artículo varias veces. Y sé que quedará anticuado cuando sea publicado. Los hechos se suceden y se multiplican por segundos y el whatsapp va que arde.

Artículo de Joan Febrer, coordinador de la Comisión de Justícia i Pau de Menorca

 

Identidad católica

En el conjunto de Nicaragua, en los últimos 27 años los católicos han pasado del 90% al 46,4% del total de la población (según encuesta de “Nuevo Diario” 15-07-17). Este cambio se puede explicar por el reconocimiento constitucional de la libertad religiosa, pero también hay que tener en cuenta que en tiempos de la revolución sandinista, el gobierno de Reagan desde los Estados Unidos (años 80-90) promovió y financió en Nicaragua el proselitismo de iglesias evangélicas fundamentalistas que hiciesen de contrapeso a las comunidades católicas de base animadas por la teología de la liberación y simpatizantes con el sandinismo (ved “Documento de Santa Fe”).

Artículo de opinión de Eduard Ibáñez, director de Justícia i Pau de Barcelona.

 

Violación masiva de derechos humanos

Este domingo en Cataluña se ha producido una vulneración masiva de derechos fundamentales, que nos llena de tristeza e indignación. Ya no creíamos que podríamos ver nunca más nada parecido en nuestro país.

Articulo de Joan Febrer, coordinador de la Comisión de Justícia i Pau de Menorca.

 

Dios en Nicaragua y aquí

Recién llegado de Menorca a Nicaragua te sorprende la omnipresencia del nombre de Dios en el espacio público. Taxis, camiones, autobuses, furgonetas, llevan bien visibles en los cristales frases de sentido religioso, la mayoría bíblicas, como ésta: “Dios es amor”. Y sorprende aún más ver el nombre de Dios en canales de televisión firmados como “nicaragüense por gracia de Dios”.

Joan Gomez EdOArtículo de Joan Gómez i Segalà, miembro de Justícia i Pau de Barcelona.

 

Cuatro imágenes de la respuesta catalana al 17A

Los atentados del mes de agosto han dejado, como todas las tragedias, unas imágenes desoladoras pero también algunas otras esperanzadoras. De éstas, quiero destacar cuatro que yo atribuyo a la singularidad catalana que nos hace proclives a la cohesión y nos empuja a denunciar toda violencia.