Compartim aquest article d'opinió de l'Emilio José Gómez Ciriano, responsable de Drets Humans de Justicia y Paz.

 

1. La lista de la vergüenza
Coincidiendo con el Día Mundial del Refugiado celebrado el 20 de junio pasado, la organización United For International Action hacía pública una la lista documentada de 22.394 solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes, muertos a consecuencia de las políticas restrictivas de la Unión Europea desde el 1 de enero de 1993 hasta el 24 de abril de 2015. Junto a los datos de los fallecidos se encontraba el motivo de su fallecimiento.

Una lectura de dichos motivos refleja, a las claras, las consecuencias “colaterales” de unas políticas de migración y asilo deshumanizada, orientada fundamentalmente desde criterios economicistas y de conveniencia , en la que aquellos que no caben son sistemáticamente excluidos y como consecuencia de las cuales muchas personas, hombres, mujeres, ancianos y niños pagan con sus vidas.

2. Una política migratoria fallida
Para controlar y vigilar que no entren quienes no tienen que entrar se ha establecido toda una estructura para la que no se escatiman recursos: FRONTEX, Eurosur, Tritón , concertinas, unidades de intervención rápida, sistemas informáticos coordinados, “políticas de devolución” con los países de origen, etc. Tampoco se regatean medios para obstaculizar la regularización a aquellos que han conseguido entrar en la Unión y se encuentran en situación irregular: dificultades en el acceso a derechos fundamentales como la educación o la sanidad, inversión en centros de internamiento de extranjeros, vuelos combinados de retorno, redadas policiales con perfil étnico… Este es el contexto en el que se cumple la paradoja del profesor Julien Desbroz cuando afirma que: “la obsesión de la Unión Europea por crear mecanismos de vigilancia y control ante la llegada de los inmigrantes acaba representando un peligro para la vida de estos”.

La actitud hacia desplazados, solicitantes de asilo y refugiados en la Unión no es muy distinta. A la confusión entre inmigrante económico y solicitante de asilo y refugio que siembran algunos líderes políticos y replican medios de comunicación (en ocasiones de forma intencionada y en otras ocasiones fruto de la ignorancia) se suma una legislación cada vez más restrictiva en el reconocimiento de las solicitudes de asilo, un diferente tratamiento a las mismas según los estados y unos estándares muy diferentes en el respeto a los Derechos Humanos.a lo largo del proceso Todo ello a pesar de existir una política europea común de asilo.

Ciertamente el hecho migratorio y la cuestión de los desplazados y solicitantes de asilo preocupa en la Unión Europea desde hace tiempo. Ello se refleja, no únicamente en el hecho de que buena parte del contenido de las políticas relativas a estos ámbito, se decidan desde Bruselas, sino también en la presencia, dentro del último colegio de comisarios de uno que se dedica específicamente a este cometido. También es signo de ese interés la reorientación que se está dando a la Política Europea de Vecindad como consecuencia de la Primavera Arabe, el crecimiento del integrismo islámico o el conflicto de Ucrania.

Sin embargo, y aunque no se haya explicitado, el principal motivo de preocupación en la Comisión y en el Consejo es que las medidas de control de flujos no controlan y las medidas de la política europea común de integración no sólo no integran sino que excluyen. Por otro lado ya no es posible situar en el Mediterráneo o en la Europa del Este los principales focos de conflicto migratorio. Países como Dinamarca, el Reino Unido o Francia son noticia en los medios por la llegada de un numero creciente de inmigrantes en situación irregular y solicitantes de asilo.

3. Los diez puntos de intervención y la agenda europea sobre migración
Los sucesos del pasado 17 de abril en el que murieron en aguas de Libia 700 personas que se encontraban a bordo de un barco que intentaba llegar a las Costas italianas motivaron una reunión conjunta de los ministros de interior y asuntos exteriores de la Unión tres días más tarde en el que se activó un plan de acción coordinado de 10 puntos que evitara futuras catástrofes. Sin embargo, la insuficiencia de este plan, el convencimiento de que ningún estado miembro puede gestionar por sí mismo una respuesta a los retos que las migraciones plantean y la necesidad de proporcionar una respuesta global y solidaria, que armonizara los valores europeos , el respeto a los derechos humanos y la protección de las fronteras, motivaron al Consejo Europeo de 23 de abril a instar a la Comisión para que elaborara una agenda europea sobre migración.

En esta agenda, además de definirse cuatro pilares para una mejor gestión de la migración se establecieron dos sistemas de cooperación solidaria entre los miembros:

Un primer mecanismo, denominado de reasentamiento, cuyo fin es que personas que se encuentran en países de fuera de la Unión Europea y tengan una necesidad clara de protección internacional , puedan ser reasentados en los estados miembros que voluntariamente así lo decidan. Es pues un mecanismo voluntario, destinado a dar respuesta a 20.000 personas procedentes del Norte de África, Oriente Medio y el Cuerno de África. Para apoyar este proceso se prevé financiación de la UE. El reparto se propone en base a criterios objetivos. En el caso español, la cifra sugerida era de 1.549 personas que el Estado español ha aceptado.

Un segundo mecanismo, de carácter no voluntario denominado de reubicación temporal, destinado a ubicar en los distintos estados miembros a personas con clara necesidad de protección internacional que ya se encuentran en la Unión Europea, concretamente en Grecia e Italia y cuyos gobiernos están desbordados ante la magnitud de la necesidad y no pueden dar respuesta. Este mecanismo se basaba en el artículo 78.3 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, un artículo previsto para situaciones de emergencia, y tiene en cuenta unos criterios objetivos para el reparto en función de los cuales a España le correspondía acoger a 4.800 de las 40.000 personas previstas.

4. Estalla la crisis de los refugiados en las instituciones europeas. España se desmarca
La publicación de las cuotas a reubicar por países propuesta por la Comisión Europea, suscitó fuertes discusiones en los consejos de ministros de interior y de asuntos exteriores previos a la reunión del Consejo Europeo de finales de junio. En el caso español, el ministro de asuntos exteriores García Margallo no ocultaba su disgusto ante el sistema de cuotas por considerarlo desproporcionado e injusto.

La reunión del Consejo Europeo los días 25 y 26 de junio supuso la práctica claudicación de la Comisión ante las posturas de países como España, Lituania o Hungría que pedían que el reparto de cuotas sujetas a reubicación fuera da carácter voluntario. Finalmente sería en el Consejo de Ministros de Justicia y Asuntos de Interior del pasado 20 de julio donde se acordara que el número de personas a reasentar no sería de 20.000 sino de 22.504 y que el numero de personas a reubicar serían 32.256 quedando pendientes 7.744 que lo serían en diciembre. España se ha comprmetido a reubicar a 1.322 de los 4800 que les correspondían, aludiendo a que acoger mayor número sería potenciar un efecto llamada y , en palabras del ministro del interior, extender una gotera por toda la casa en lugar de tapar el orificio por donde sale el agua.

Lo que sucede, es que esas gotas tienen nombre y apellidos.

Emilio José Gómez Ciriano
Responsable de DDHH de Justicia y Paz

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