Con el dinero desviado por la Objeción
Fiscal se promueve el trabajo por la paz, la justicia social, la cooperación
para el desarrollo, los derechos humanos, etc., mirando de que los
mismos sean en sí mismos otra forma de antimilitarismo. Con
este dinero se consigue hacer realidad proyectos que no reciben subvenciones,
proyectos que permiten seguir trabajando por una sociedad más
justa y equitativa.