Maria Urmeneta Sanromà
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35 años de la Carta Europea de los menores hospitalizados

Hospital. Una palabra que hemos oído reiteradamente a lo largo del último año y que quizás nunca habíamos tenido tan presente. En términos generales, los hospitales nos son bastante ajenos como también lo puede ser la multitud de personas que diariamente ocupan sus camas.

Algunas de estas camas pueden ser para menores. Están los que ingresan por pocos días, pero existen otros para quienes el hospital es un espacio muy conocido porque las estancias y visitas son recurrentes. Pensemos, especialmente, en los niños y niñas que padecen enfermedades crónicas, que pueden estar largos periodos hospitalizados.

Justamente hoy hace 35 años: el 13 de mayo de 1986 el Parlamento Europeo aprobó la Carta Europea de los menores hospitalizados (1).

Muchos de estos derechos ya se cumplen en nuestra sociedad, otros no acaban de ser realidad.

A continuación, se mencionan algunos de los 23 que se formulan en la carta:

a) Derecho a estar acompañados de sus padres o de la persona que les sustituye el máximo de tiempo posible durante su permanencia en el hospital, no como espectadores pasivos, sino como elementos activos de la vida hospitalaria, sin que esto comporte gastos adicionales; el ejercicio de este derecho no ha de perjudicar de ninguna manera ni obstaculizar la aplicación de los tratamientos a los cuales se somete el menor.

b) Derecho del menor a recibir una información adaptada a su edad, a su desarrollo mental, a su estado afectivo y psicológico, en lo que se refiere al conjunto del tratamiento médico al que se le somete y a las perspectivas positivas que este tratamiento ofrece.

(…)

m) Derecho (y medios) de contactar con sus padres o con la persona que los sustituya, en momentos de tensión.

n) Derecho a ser tratado con tacto, educación y comprensión y que se respete su intimidad.

o) Derecho a recibir, durante su permanencia en el hospital, los cuidados prodigados por un personal cualificado, que conozca perfectamente las necesidades de cada grupo de edad, tanto en el plano físico como en el afectivo.

p) Derecho a ser hospitalizado al lado de otros menores, evitando lo más posible su hospitalización entre adultos.

q) Derecho a disponer de locales amueblados y equipados de manera que respondan a sus necesidades en materia de cuidados, educación y juegos, así como a las normas oficiales de seguridad.

r) Derecho a proseguir su formación escolar durante la permanencia en el hospital, y a beneficiarse de las enseñanzas de los maestros y del material didáctico que las autoridades escolares pongan a su disposición, en particular en el caso de una larga hospitalización, con la condición de que esta actividad no cause perjuicios a su bienestar y/o que no obstaculice los tratamientos que se siguen.

s) Derecho a disponer, durante su permanencia en el hospital, de juguetes adecuados a su edad, de libros y medios audiovisuales.

(…)

La pandemia ha afectado y modificado nuestras vidas, también la vida de la mayoría de niños y niñas que han estado hospitalizados a lo largo de este último año.

En términos generales, expresamos diversas situaciones vividas por algunos menores hospitalizados, haciendo constar que sus derechos no han sido vulnerados.

A algunos se les ha tenido que derivar al área pediátrica de otros hospitales de referencia para seguir el tratamiento. Para ellos ha sido un ingreso en un hospital nuevo que desconocían, con personal médico, sanitario, de servicios…, que no eran las caras conocidas que los atendían. Quizás las pautas y normas tampoco no eran las mismas que regían en el anterior centro hospitalario.

Las visitas han estado muy restringidas, ha sido difícil poder ver a los hermanos/as, familiares o amistades que anteriormente sí podían y eran un motivo de alegría y uno de los buenos momentos del día.

Se ha procurado que no saliesen de la habitación, era imprescindible adoptar todas las medidas para evitar contagios; esto ha implicado permanecer en la habitación.

Existen menores que han dicho “yo también estoy confinado”, porque es así como se han sentido.

La escolarización, la atención educativa que ofrecen los maestros que trabajan en los hospitales, se ha mantenido, pero las condiciones no han sido las mismas. Han surgido diversas dificultades con algunos centros educativos de referencia de los alumnos hospitalizados. Algunas han sido de tipo tecnológico, que no han permitido una correcta conexión, otras por causas diversas que han disminuido o empobrecido la calidad del trabajo educativo y han dificultado la coordinación que regularmente se mantenía.

Las actividades propias de las áreas de hospitalización pediátricas prácticamente han sido anuladas: voluntariado que hace acompañamiento, payasos, musicoterapia, momentos de juego con otros menores en la Cibercaixa, salidas a la terraza, etc.

La celebración de las fiestas, desde la Castañada hasta el Día de Sant Jordi, han sido muy diferentes, discretas y sin la alegría que era habitual. El Papa Noel y los Reyes de Oriente sí que los visitaron, porque llegan a todos los niños y niñas y no se podían olvidar de los que estaban en el hospital. Pero no fue como los otros años…

A algunos menores se les ha tenido que desprogramar y retardar intervenciones quirúrgicas i/o pruebas.

Y con estas circunstancias y en unas condiciones que no son las óptimas, celebramos los 35 años de la Carta Europea de los menores hospitalizados.

 

Maria Urmeneta Sanromà

Miembro del Eje de Derechos Humanos y del Grupo de Trabajo de Infancia de Justícia i Pau

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(1) Diario oficial de las Comunidades Europeas (16/06/1986). Nº C 148/37. Doc. (A 2-25/86). pp. 42-43