Rafael Allepuz
ESTADOS DE OPINIÓN

Excepcionalidad con medidas poco excepcionales

Siempre he sido partidario de que en situaciones de excepcionalidad hay que tomar medidas excepcionales. En este momento, a raíz de la crisis del coronavirus (¡que no es ninguna guerra!), la situación es excepcional y se están adoptando medidas diferentes a las tradicionales pero que no son excepcionales, al menos en el terreno económico.

La crisis no tiene origen económico, el origen está en la pandemia de un virus. Esta ha provocado la adopción de medidas que son excepcionales en el ámbito organizativo y de desarrollo de nuestras sociedades y que nos obligan a todos al confinamiento y a vivir de otra manera muy diferente. Como consecuencia de estas medidas hemos entrado en una fase de crisis económica muy importante. Debe quedar claro que la crisis económica no se ha podido prever porque no han existido factores de comportamiento económico negativos que la hayan ocasionado, ha sobrevenido como consecuencia de los efectos devastadores de la crisis del virus. Esta situación económica excepcional necesita de medidas también excepcionales.

En cambio, se están adoptando las medidas tradicionales de siempre siguiendo la ortodoxia económica liberal pero adaptadas a la nueva situación. Así no se evitarán los resultados que ya estamos acostumbrados a ver durante y después de las crisis económicas ya vividas, como la reciente depresión económica de 2008. Seguiremos en el dejà vu. No esperemos cambios. Ya sabemos qué escenario tendremos en breve cuyas dificultades en superarlo podrán ser superiores a las vividas recientemente.

La ayuda debe ser solidaria, porque la solidaridad pasa por identificarse con el problema de quien la necesita, lo que quiere decir ponerse en su sitio y compartir su solución. En cambio, la llamada "ayuda" que se utiliza pasa por el endeudamiento de quien la recibe. El endeudamiento es una forma de esclavitud, como bien explica J. Torres López. Ya conocemos los efectos del endeudamiento de las familias y de los Estados y, sin embargo, se sigue con este condicionamiento. Nos siguen engañando, iluminándonos con medidas nuevas, de gran impacto económico y de gran esfuerzo por parte del Estado, pero que no tienen nada de excepcionales.

Hay quien puede pensar que no puede ser de otra manera. En tal caso recomiendo la lectura de dos informes publicados en el año 2019 que explican muy bien que después de la crisis de 2008 las desigualdades han aumentado.

En el caso del informe de Intermon-Oxfam titulado Desigualdad 1-Igualdad de oportunidades 0 se denuncia que España es el segundo país de la UE donde la distancia entre ricos y pobres ha aumentado más desde el inicio de la última recuperación y que ésta había beneficiado desproporcionadamente a las rentas más elevadas. El informe FOESSA lo hace explicando que en Cataluña hasta 2018 ha aumentado el número de personas en situación de exclusión social severa: 1 de cada 5 personas se encuentra en esta situación.


¿Quién puede decir y demostrar que no hay posibilidades de hacer las cosas de otra manera?

¿Qué cuesta eximir de pagos a las familias de renta más baja? La lluvia de dinero público destinado a amortiguar la crisis económica del momento debe reorientarse de otra manera hacia las personas, familias y empresas que más lo necesitan sin cargar sus compromisos de pago al futuro porque no los podrán afrontar y ya se sabe lo que esto significa. El Estado debe asumir estos pagos eximiendo de los retornos a los beneficiarios, de forma controlada y limitada. A la vez los organismos internacionales deberían hacer lo mismo con los Estados más necesitados. Esto se podría complementar con la implementación de Ingresos Mínimos Vitales que ayudarían a familias a no tener que depender de las prestaciones y servicios sociales, centrando la acción de estos a los colectivos más vulnerables.

Esto son medidas excepcionales y solidarias. Hay que repartir más y mejor los efectos negativos de la crisis del virus.

Mientras tanto, ¿qué pasa con los paraísos fiscales?, ¿con la llamada tasa Tobin?, y más...

 

Rafael Allepuz Capdevila
Miembro de Justícia i Pau Lleida