Eduard Ibáñez
ESTADOS DE OPINIÓN

Final de etapa

Quiero dedicar este artículo a anunciaros que, después de diecinueve años de trabajo (abril 2002-març 2021), acabo mi servicio como director de Justícia i Pau.

Ha sido una etapa vital y profesional apasionante. Pero ha llegado el momento de hacer un cambio. Además, las organizaciones necesitan renovación en sus cargos directivos. Justícia i Pau no es una excepción.

Es imposible resumir aquí (espero poder hacerlo con tranquilidad más adelante) todo lo que hemos podido hacer juntos, y aún menos poder explicar todo lo que Justícia i Pau me ha dado, infinitamente más de lo que yo haya podido ofrecer. Me ha transformado interiormente. Me ha permitido encontrar grandes amigos. Y he sido feliz. He comprendido en profundidad aquella afirmación del Evangelio: “Felices lo que trabajan por la paz”. En este sentido ha estado una experiencia auténtica de ser y hacer Iglesia. Por todo esto me quedará para siempre un inmenso agradecimiento a la entidad y a sus responsables por haberme dado esta oportunidad y por la confianza que han depositado en mi durante todo este tiempo.

Han sido unos años extraordinarios e irrepetibles. Creo que entre todos hemos hecho un gran trabajo, en muchas direcciones y a favor de mucha gente. Hemos vivido momentos muy intensos y emocionantes: los fórums sociales mundiales, el movimiento del 15M, los encuentros de Barcelona, el crecimiento del voluntariado en las cárceles, las grandes campañas sobre la inmigración, el consumo responsable, las balas de goma o los minerales de conflicto…, la expansión del Centre Delàs, la consolidación del Premi Gomis… entre muchos otros. Naturalmente, también ha habido momentos difíciles, sobre todo por las dificultades económicas recurrentes, que nos han puesto a prueba internamente…, como también la repentina pérdida de nuestro inolvidable compañero Eduard Soler. Tampoco no fue fácil abandonar nuestra histórica y céntrica sede de la calle Rivadeneyra.

Para mi ha sido un lujo y un placer trabajar codo con codo con un montón de personas buenas y comprometidas con la justicia, los derechos humanos y la paz. Quiero destacar aquí cuatro de ellas. En primer lugar, nuestro querido expresidente Arcadi Oliveres, verdadero testimonio y maestro de militancia y referente moral indiscutible. Trabajé a su servicio y gocé de su presidencia durante doce años, los cuales me han dejado una huella imborrable. Hoy le acompañamos todos con agradecimiento en su situación de enfermedad. En segundo lugar, nuestro consiliario, Josep Mª Fisa, siempre disponible, animándonos y contagiando alegría, a quien algún día habrá que hacerle un reconocimiento por su larguísima y fiel dedicación a la entidad. Quiero destacar también a nuestro actual presidente, Eudald Vendrell, por su apoyo incombustible, cercano, cálido y lúcido. Finalmente, quien fue durante años vicepresidenta, Tica Font, por su confianza desde los inicios y por su acompañamiento en la dirección. Creo que juntos hicimos un buen trabajo.

Mi agradecimiento se dirige también a tantas otras personas que sería imposible que cupieran en este artículo: a todos los que han sido miembros de la Junta directiva durante estos años, a los miembros y a los responsables de las diferentes comisiones sectoriales y territoriales de la entidad, a los voluntarios y colaboradores, a los compañeros de Justícia i Pau de Catalunya y de España y a los diferentes obispos y sus delegados que nos han apoyado en este tiempo.

También me siento profundamente agradecido a las personas que en este periodo han formado el equipo técnico. Quiero hacer una mención especial de Paquita Conejero, de Lali Oliver y de Silvia Urbina. Cada una en su momento han sido verdaderos puntales en la administración y comunicación de la entidad. Compañeras comprometidas y con una enorme capacidad de trabajo, han sido para mí un soporte esencial.

Mi agradecimiento se dirige también a todos los responsables y miembros de las asociaciones, movimientos, entidades y redes con las cuales hemos trabajado conjuntamente en este periodo, con muchos de los cuales quedará una amistad para siempre. Ya me perdonaréis que no dé más nombres. La lista sería demasiado larga.

Esto no es una despedida. No me desvinculo de Justícia i Pau. Soy miembro de ella desde mucho antes de asumir la dirección, gracias a la invitación que el mes de septiembre de 1996 me hizo el buen amigo Andreu Arfelis. Por eso, quiero continuar colaborando, si bien de una forma diferente a partir de ahora. 

Gracias a todos y todas por vuestra confianza, vuestro apoyo, vuestra amistad y vuestra generosa dedicación. Nos seguiremos encontrando en el trabajo esperanzado a favor de la justicia y de la paz. Tenemos por delante grandes retos. Hasta pronto.

 

Eduard Ibáñez.
Exdirector de Justícia i Pau Barcelona