Josep Maria Fisa
ESTADOS DE OPINIÓN

Fratelli tutti

Esta carta, "Hermanos todos", encíclica en lenguaje solemne que acaba de regalarnos el Francisco el 3 de octubre, quiere resumir y completar, de alguna manera, todo lo que él ha predicado durante sus años como obispo de Roma al servicio de todas las comunidades cristianas católicas del mundo. Y con más fuerza que nunca invita a hacerse suyo este mensaje a todas las confesiones cristianas y religiosas y toda la familia humana que vivimos en la Casa Común. Una vez más el Papa inspira con el hermanito de Asís, aquel joven que se convirtió en pobre para enriquecer la iglesia con la riqueza del retorno al evangelio de Jesús.

Quiere ser una carta tan clara y universal y tanto insistente, que cita el esfuerzo que ochocientos años atrás haga Francisco de Asís para ir a encontrar un caudillo musulmán y mediar en una tregua de paz y abrir caminos de reconciliación y de amistad. El Francisco repitió este gesto profético en el encuentro reciente, en febrero de 2019, que cita en esta carta.

El Papa habla sobre todo de la cultura de la fraternidad y de la amistad. Unas palabras que se han desgastado en muchos aspectos. Las palabras a menudo se vuelven engañosas y se interpretan según nuestros intereses. Con el Cántico de Alabanza a la naturaleza, Alabado seas oh Señor nuestro, que actualiza en la segunda carta encíclica de 2015 Laudato si ', nos hacía cuenta de que hay que sentirnos tan unidos con la creación que esto haga imposible que la maltratamos porque nos destruimos nosotros mismos. Sin perder de vista que nosotros somos todos los habitantes de la Casa Común del planeta, y que una buena parte de pueblos de nuestro mundo sufren brutalmente esta explotación irrefrenable de los recursos naturales, sobre todo por parte de los países ricos y poderosos.

El Papa llama a no rehuir nuestras responsabilidades en todos los campos: personales, sociales, políticos, religiosos ... y en todas las actividades y relaciones humanas. Nada ni nadie puede sustraerse a la palabra que se convierte súplica insistente del papa, a fin de responder en conciencia sincera como personas y como cristianos. Si la Laudato si 'hablaba de conversión integral, aquí habla de la integridad de la persona que no puede traicionarse a sí misma porque entonces traiciona el mensaje del amor, de la dignidad y de la verdad.

No se trata de renunciar a nuestras ideas o en nuestras convicciones religiosas, sino de abrirlas a una nueva manera de entender estas ideas y creencias que las ensalce aún más y las transforme en su verdad más noble. Podemos hacer, hablar, debatir, trabajar, callar, responder ... desde la estimación, pensamos como pensamos. Sólo el amor y la voluntad de establecer vínculos de amistad y vínculos personales puede salvar nuestro mundo. Alguien ha dicho recientemente que ante la Covid-19 hay un camino de superación: la forma en que respondemos. ¿Qué respuesta damos. El Papa habla de que hay respuestas egoístas y de cierre para con los demás junto a generosidades heroicas. Ahora nos pone ante el espejo y nos dice: Tú que piensas hacer ... continuar en tus manías e intereses o mirar tu prójimo con ojos de misericordia y de ternura? Y no se trata de una imagen poética ... Como Jesús, el Papa Francisco pone el relato del samaritano en el centro de la respuesta que hay que dar para hacer ver tanto la ceguera de las figuras importantes de la historia, sacerdotes y levitas, como por la actitud atrevida, eficaz y generosa del samaritano, que "baja del caballo" se pone a curarlo él mismo y pide la colaboración del hospedador para culminar su esfuerzo de atención y solidaridad. Esta es la cultura de la fraternidad que el Papa nos quiere proponer como camino de la auténtica liberación de los males que nos acechan en el mundo actual.

No es un discurso en las Naciones Unidas o el Parlamento Europeo, es una carta dirigida a todos y cada uno de nosotros para preguntarnos: Y yo donde me sitúo? A qué cultura estoy sirviendo? Qué sueño tengo? Qué ideal de vida humana quiero construir? Me giro de espalda para no encontrarme con las víctimas? Estoy dispuesto a hablar y a mirar a la cara, incluso los enemigos para ofrecerles mi amistad una y otra vez? El Papa nos invita a leer esta carta como si fuera dirigida personalmente a mí. Habla para todos pero también para mí. Un buen ejercicio que podemos hacer es ir leyendo cada número y subrayar aquella frase que parece estar escrita para mí. Si somos sinceros, encontraremos un buen grupo de frases personalizadas. Entonces sólo nos quedará decirnos a nosotros mismos: Y como lo hago para cambiar mi actitud que, en tal aspecto, no es nada fraternal? Y como puedo juntarme con los demás para hacer que la cultura de la fraternidad se extienda como una mancha de aceite en la familia, en la sociedad, en la iglesia, en el mundo?

El papa no dice que esta será su última carta pero lo que dice y repite sabe a despedida y está escrita desde el dolor. Desde el dolor de la pandemia cuando la iba escribiendo, pero también desde el propio dolor para la humanidad que aún no se siente arrastrada a caminar por el único camino posible de futuro: el amor fraternal. Bendito seas y nos haga el don de la fraternidad. Hermanos todos.

 

Josep Maria Fisa
Consiliario de Justícia i Pau Barcelona