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Las personas temporeras de la fruta en Lleida

Resulta evidente que la actual estancia de temporeros en las comarcas de Lleida está siendo atípica. El motivo es el efecto de la pandemia del Covidi-19 sobre ésta. Pero esta pandemia no hace más que poner en evidencia lo que muchas entidades y agentes sociales leridanos iban denunciando en los últimos años y que este año, con mayor insistencia, advertían.

La campaña de recogida de la fruta dulce de las comarcas de Lleida es atractiva para las personas que usualmente se desplazan por todo el territorio en la búsqueda de un empleo. Algunas de ellas, la gran mayoría, lo hacen en condiciones correctas porque vienen con contratos fijos-discontinuos o con pre-contratos con las entidades privadas de intermediación (sindicatos agrarios o ETT, por ejemplo) o consiguen empleo una vez llegan a las zonas agrícolas porque disponen de permiso de trabajo. En estos casos, sus condiciones de trabajo y de alojamiento suelen ser las que marca el convenio colectivo del sector.

El problema se centra en aquellas personas que llegan al territorio en condiciones más precarias, bien porque no tienen asegurada una ocupación, bien porque se trata de personas que se encuentran en territorio español de forma irregular al no tener los papeles que legalicen administrativamente su situación . También se pueden considerar precarias las personas que sólo consiguen empleo de forma inestable (días, horas). Todas estas personas son la mayoría de las que suelen deambular por la ciudad de Lleida y que son objeto de atención por las administraciones locales y las entidades sociales. Pero no hay que descartar que en torno a un 20% o 30% sean personas que, a pesar de trabajar, el contratista no les ha facilitado un recurso para vivir dignamente o bien ellas mismas han optado por "buscarse la vida por su cuenta" y no perder el 10% del sueldo que les descontaría el contratista.

Es en este punto cuando el escenario pasa de ser un asunto exclusivamente de ámbito laboral a una preocupación del ámbito de la convivencia, y por lo tanto público. Las personas temporeras (con trabajo o no) se convierten "de hecho" en personas sin techo en la ciudad, que buscan un refugio donde resguardarse por la noche o en horas de calor más intensa. La ciudad de Lleida es sin embargo un polo de atracción para estas personas, respecto a los pueblos de alrededor de la ciudad, lo que provoca una mayor afluencia en la capital que les ofrece más servicios. Esto hace que el Ayuntamiento de Lleida cargue cada verano con el reto de albergar dignamente y sostener cientos de personas durante 3 o 4 meses.

Ya hace más de 20 años que las entidades sociales piden al gobierno local que establezca un modelo planificado de gestión de la atención a las personas temporeras que acuden a la campaña de la fruta. A pesar de los años y los diferentes gobiernos que ha tenido la Paeria de Lleida no se ha logrado concretar este modelo. Las campañas de la fruta dulce son objeto de atención por los medios de comunicación por el revuelo social que genera la respuesta insuficiente que se da y la ineficiencia en la gestión que se realiza.

Los principales responsables de esta circunstancia son las administraciones públicas, porque son las que deben promover la definición del modelo de atención y liderar su gestión. Aquí es donde encontramos el principal escollo. La problemática de la gestión de las campañas afecta a las administraciones municipales, que son las primeras en sufrir las consecuencias del hecho de tener una gran cantidad de personas deambulando por la ciudad y durmiendo en las calles. Pero las otras administraciones también tienen su responsabilidad en cuanto que afecta a sus competencias de actuación, como son la Diputación provincial (ayuntamiento de ayuntamientos), los Consejos Comarcales (servicios sociales de los ayuntamientos pequeños), la Generalitat de Catalunya (seguridad, agricultura, salud y trabajo) y la Administración central (seguridad, extranjería e inspección de trabajo). Las entidades sociales, así como sindicatos obreros y agrarios, siempre se han puesto al servicio de una colaboración y trabajo en red para dar efectividad a la gestión. Es por ello, que para definir un modelo óptimo de gestión de las campañas agrícolas hay una voluntad política importante al margen de las ideologías e intereses partidistas.

Ante esta complejidad, ¿que ha supuesto la pandemia del Covid-19?

La gestión pública de las administraciones se ha visto alterada por la gestión de la pandemia. Se veía venir que esta circunstancia podría desorganizar, aún más, la campaña de la fruta dulce que comienza a gestionarse en el mes de mayo y se prolonga hasta septiembre, aproximadamente.

Este año las administraciones públicas no se han anticipado suficientemente aunque en previsión de posibles contagios algunos municipios habían preparado instalaciones para la acogida y la mediación. En el caso de la ciudad de Lleida, se han habilitado hasta tres establecimientos hoteleros por la acogida de personas que requieren cuidados o simplemente aislamiento. Esto, además de dos pabellones de la Feria de Lleida para acoger las personas temporeras sin síntomas, que representa dar alojamiento, ducha y alguna comida a unas 300 personas.

La llegada masiva de personas para trabajar en la campaña y la falta de previsión han llevado a la situación de emergencia que estamos viviendo. La sobreocupación en algunas instalaciones y la falta de recursos sanitarios (PCR) están siendo las principales deficiencias.

La principal característica de la gestión de la actual campaña es la improvisación, lo que dificulta mucho la atención a las personas y su control ante un aumento de los casos de afectación del virus que era previsible con la llegada masiva de personas. Sin embargo, no es la única causa de los rebrotes de la pandemia en la comarca del Segrià y otras poblaciones cercanas.

Ante esta situación surgen muchas preguntas, algunas con respuesta y otras difíciles de responder con concreción.

Por un lado, el por qué se ha producido una llegada tan masiva de personas ante las limitaciones de movilidad decretadas durante la gestión del Covid-19. Sin embargo, porque no se ha dado respuesta a las necesidades de salud referentes a pruebas PCR para aquellas personas que llegaban a las poblaciones, porque no se han dedicado más recursos económicos por parte de las administraciones en la gestión de la campaña cuando la situación es de emergencia, tal como se ha reconocido.

Las entidades sociales que participan en la campaña de la fruta en Lleida han dirigido un escrito al alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, en el que le piden un liderazgo que ponga en el centro la persona, el territorio y su gente, que se vele por el cumplimiento de los deberes por parte de todos los entes que tienen responsabilidad en la campaña de la fruta en Lleida y que incida en la regularización administrativa de las personas que viven en el territorio dispuestas a trabajar. Hay un modelo de ciudad basado en los valores de la Justicia Social. Sólo en la unidad estratégica de todos los grupos políticos y agentes económicos y sociales y la ciudadanía se podrá dibujar un modelo de cara al futuro.
 

Rafael Allepuz Capdevila i Xavier Pelegrí Viana
Miembros de Justícia i Pau Lleida

 

Autoría de la image: Santi Iglesias