Eudal Vendrell
COMUNICADOS

Mensaje de despedida de nuestro expresidente Eudald Vendrell

“La fidelidad y el amor se encontrarán, se abrazarán la justicia y la paz…”

Al concluir mi servicio como presidente de Justícia i Pau de Barcelona, en los dos mandatos transcurridos desde 2014, creo que es de justicia compartir mis sentimientos de agradecimiento por la confianza que me otorgasteis, de disculpas por todas mis carencias o debilidades, y de esperanza para continuar, con ilusión y sin miedo, nuestro trabajo.

Agradecimiento, en primer lugar, por aquellos que pensasteis en mí, y me hicisteis la propuesta: esto empezó cuando, en la salida del funeral de un gran amigo y referente de paz, Alfons Banda, me vinieron a encontrar Arcadi Oliveres y Eduard Ibáñez para explicarme que pronto acababa el último mandato de Arcadi, que había decidido no repetir, y que habían pensado en mí…

Como podéis imaginar, me sentí sorprendido y anonadado, puesto que ocupar el lugar de alguien como Arcadi no era ninguna broma, pero, después de dar un par de vueltas, acepté, pensando que entre todas me ayudaríais, como así ha sido.

Y he aquí que han pasado 8 años, y tengo que reconocer que, a pesar de los problemas, crisis y dificultades, han sido para mí un auténtico regalo: he conocido gente extraordinaria y entregada entre los miembros de las juntas, los voluntarios, los socios y socias, el equipo que trabaja en el día a día y sostiene el funcionamiento de la entidad, el Consiliario y otros presbíteros y religiosas que nos acompañan en muchas de nuestras actividades y proyectos, y me ha permitido también conocer maestros, amigos y compañeros de otras muchas entidades, de iglesia o no, que luchan como nosotros en los mismos compromisos para hacer mejor el mundo y la sociedad.

Y todo esto me ha llenado con tantas ilusiones, afanes, espíritu de servicio, amistad, sonrisas y ejemplos de compromiso y testigo hacia las mujeres y hombres que sufren la injusticia y la marginación.

No se trata de hacer ahora un balance; pienso que somos todos, y yo el primero, conscientes de los retos actuales, de que hay mucho trabajo por hacer, de nuestra pequeñez y de los errores o carencias en que hemos caído.

Por eso, solo quiero acabar con un llamamiento a seguir trabajando, toda nuestra buena gente, con nuestra nueva presidenta, Dolors, y la Junta que acabamos de renovar, unidos y hermanados, fieles al espíritu y vocación de Justícia i Pau, y con la esperanza de que podemos hacer posible aquella utopía “que no lo es”, la del Salmo 85:

“… la fidelidad y el amor se encontrarán, se abrazarán la justicia y la paz…”.

Esperanza a la cual nos invita también el Papa Francisco:

“La primera piedra que hay que remover de nuestros corazones es la carencia de esperanza que nos cierra en nosotros mismos. Que el Señor nos libre de ser cristianos sin esperanza, que viven como si el Señor no hubiera resucitado y nuestros problemas fueran el centro de la vida”.

Este es, como sabemos, el núcleo del mensaje de Arcadi Oliveres:

“Estamos obligados a no perder nunca la esperanza”.

Me despido, pues, reiterando mi inmenso agradecimiento por esta oportunidad que he vivido con gozo, con la seguridad de que nos seguiremos encontrando y compartiendo camino, en el que nos ayudaremos dándonos las manos, aquellas manos que nos ha cantado Pere Casaldàliga:

”... manos del Padre y manos fecundas del Espíritu,
unidas a manos de los pobres.
Manos de Evangelio, sembradoras de vida,
Luces de esperanza,
Vuelos de paz…”.
 

Eudald Vendrell, expresidente de Justícia i Pau Barcelona, ejerciendo de abril de 2014 hasta junio de 2022.