Maria Martín Goula
ESTADOS DE OPINIÓN

Perdón y gracia como valores esenciales

Con resultados del 51% de los votos a favor de los demócratas y el 47% en apoyo de los republicanos en este momento, las elecciones presidenciales han dejado claro que hoy por hoy Estados Unidos es un país desgarrado. Las elecciones han dejado por delante la titánica tarea no ya de buscar un punto común, sino un valor común, para sobreponerse a esta división que se presenta mucho más profunda de lo que se pensaba inicialmente. Tal vez el momento histórico en el que vivimos indica que la salida se encuentra en valores cerrados en el fondo del armario político, como el perdón y la gracia.

Muchos señalan al presidente Donald Trump como el artífice de esta división, pero su estrategia ha sido tener el oportunismo para aprovecharse de una fragmentación social previa. Es cierto y muy grave que el apoyo implícito del presidente a los grupos radicales de extrema derecha y su tono de confrontación y falta de respeto han dado espacio a situaciones impensables, como la del complot para secuestrar a la gobernadora de Michigan. Pero estos movimientos se cuecen a fuego lento y a menudo son el fruto de las tensiones generadas entre mantener privilegios injustos y desarraigar estructuras discriminatorias e ineficientes. Una vez que el altavoz de Trump se apaga, nos encontramos el hecho de que una de las terribles consecuencias de la desinformación, el agravamiento y la política de Twiter es que un debate que requiere un pensamiento profundo y humanizado se ha convertido en un debate superficial y vulgar.

El racismo, las disparidades económicas, la posición frente al cambio climático, entre otros, son debates fundamentales que acarrean políticas que tienen un impacto a largo plazo y, por lo tanto, lo que decidimos, la forma en que hablamos y en la que enmarcamos el debate pasan a formar parte de la identidad y los valores fundamentales de un país. Con un debate superficial, no es de extrañar que el centro de investigación PEW señalara que "un mes antes de las elecciones, el 18% de los votantes registrados en ambos campos (republicanos y demócratas), dijo que sus diferencias con otros eran sobre los valores fundamentales de América (EE.UU.)".[1] Por lo tanto, la responsabilidad radica en pensar, entender y definir qué valor ocupará el espacio para hablar de las tensiones generadas cuando buscamos la justicia y la igualdad.

Un valor humano que parece indispensable en este momento, pero que no está muy de moda, es el perdón y la gracia —ya sea el valor religioso de la gratia o la belleza de dar algo gratis a cambio de nada.

Hace unos días, el New York Times recordaba el momento en que Barack Obama cantó Amazing Grace en el funeral del reverendo afroamericano Clementa Pinckey, masacrado en 2015 por un supremacista blanco. El artículo señalaba la dignidad y el ejemplo que, con esa acción, el entonces presidente, una vez más ante el perpetuado racismo, llamó a la reconciliación i a la "gratia" en el sentido etimológico de la palabra, que es ofrecer sin esperar nada a cambio.

No quiero decir con esto que tenemos que dar carta blanca al “aquí no ha pasado nada" o dejar a las injusticias campar libremente. Han ocurrido muchas cosas que deben ser revisadas y las injusticias están en el orden del día. En cambio, Obama sí que señaló que hay buenas personas en ambos lados y que las soluciones que se encontrarán nunca serán completas o perfectas. Debe ser nuestro objetivo que la justicia y la igualdad sean lo más perfectas posible, pero cuando hayamos luchado y veamos que ni nosotros, ni nuestros resultados somos perfectos, pensemos que este no es el espacio para el reproche y el insulto, sino para el perdón y la gracia.

 

 

Maria Martin Goula 

Colaboradora de Justícia i Pau

 

[1] Pew Research Center, “America is Exceptional in the Nature of Its Divide”. November, 13, 2020. Disponible aquí.