Marta Guerra Pintado
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Poco personal penitenciario y largas condenas en las prisiones españolas y catalanas

En el último mes de abril se ha actualizado el informe SPACE I - 2020 (1) elaborado por miembros del Council of Europe Annual Penal Statistics. Este informe, que se redacta cada año, contiene datos sobre el perfil de las personas internas en los centros penitenciarios de los países que pertenecen al Consejo de Europa, así como información sobre la capacidad de sus instituciones penales, el personal penitenciario, las admisiones y salidas de internos, la duración de las detenciones y el coste de las cárceles. Esta recogida de datos afecta a todo el año 2019 y hasta el 31 de enero de 2020.

En relación con el perfil de las personas internas en el Estado español podemos ver que se trata de individuos con una edad media superior a los 40 años. Un hecho que pone de relieve la demografía envejecida que se da en las cárceles españolas donde las personas de más de 50 años representan el 20,1% de la población total penitenciaria. Acerca del género, los hombres son mayoría numérica, ya que representan el 92,6% del total de presos. No obstante, existe un número significativo de mujeres privadas de libertad, situando el Estado español en el primer país con más mujeres reclusas, con una cifra de 4.322 internas. Otro punto para destacar es el origen de los internos. Si comparamos el índice de población general extranjera con la población penitenciaria, vemos que los extranjeros en el centro penitenciario son el doble que fuera de las cárceles, con un porcentaje del 28,1%. Además, esta situación se acentúa en Catalunya hasta llegar al 46,25%.

Siguiendo con el análisis de los datos, vemos como la clase económica también es una variable que tiene mucha influencia en la población carcelaria. Sólo es preciso notar como la mayoría de los delitos cometidos son contra la propiedad (robos 32% o hurtos 4,3%) y contra la salud (narcotráfico 17%). Estos hechos delictivos están muy relacionados con las personas internas con pocos recursos y que se encuentran en situación de marginación. Hay que apuntar también que los delitos violentos, que son aquellos que conllevan más resonancia mediática, y que comprenden el asesinato, la agresión sexual, el abuso sexual y lesiones, representan casi el 20% de la totalidad de los delitos. También es importante remarcar que no ha habido ninguna fuga en los centros penitenciarios de todo el Estado.

Por otra parte, es importante resaltar el alto número de suicidios dentro de las cárceles. Estos representan diez veces más que los suicidios entre la población general. Otro dato preocupante es que, de las 49 víctimas totales de suicidio, 5 no tenían aún una sentencia definitiva. Además, el total de suicidios en el estado español se sitúa en un 25% por encima de la media europea.

También queremos destacar la gran cifra de personas reclusas en el Estado en 2020 y la imposición de condenas muy largas. Tal y como nos muestran los datos, la ratio de personas condenadas disminuye año tras año (reducción de un 24% respecto al año 2010), pero en cambio ha habido un aumento de personas a las cuales se les ha impuesto penas de prisión. En particular, 58.372 personas en el Estado y 8.374 en Catalunya. Y respecto a la duración de las condenas, a pesar de que el número mayor de internos tienen sentencias de penas de prisión de 5 a 10 años, hay que destacar que 2.323 reclusos están cumpliendo penas de más de 20 años.

Es importante también poner sobre la mesa la situación de los niños y niñas que viven recluidos en centros penitenciarios con sus madres. El año 2020 había 83 menores en todo el Estado y 11 en Catalunya. Es una realidad que no debería ser invisibilizada ya que estamos hablando de una edad que necesita una especial protección para el buen desarrollo vital del menor. Una buena muestra de la situación en la que se encuentran estos menores es la expuesta por Gea (2017) (2) que concluye su estudio identificando diversos problemas que afectan a los menores que visitan a sus progenitores en los centros penitenciarios de la Comunidad de Madrid. Entre ellos, destaca el hecho de que los menores tengan que visitar a sus madres detrás de un cristal, sin la posibilidad de escucharlas si no es con auricular. O en el vis a vis, que tiene lugar en espacios poco acondicionados y con poca higiene. Estos factores provocan en los menores un rechazo a volver a los centros penitenciarios y, por consiguiente, un mayor distanciamiento familiar. El problema se agrava cuando el menor (hasta los 3 años como máximo) se encuentra interno con su madre en el módulo penitenciario donde se pueden dar situaciones de violencia simbólica y real. Otro agravante es que los menores de menos de 18 meses sólo reciben purés y, después, se les da las mismas comidas que a sus madres, es decir, “platos de baja calidad y con presencia excesiva de alimentos precocinados” (Gea, 2017).

Por último, querríamos destacar el perfil del personal de los centros penitenciarios en nuestro país. Este personal está clasificado en función de su trabajo: custodia (63,8%), médico (4,6%), evaluador (2,7%), educativo (6,4%), formación ocupacional (0,9%) y otros (18%). Tal y como se puede observar, la mayoría del personal tiene como función principal la vigilancia. Los datos indican que hay 2 presos por cada funcionario de vigilancia, un poco superior a la mediana europea (1,6), pero muy aproximado. En cambio, si nos paramos a pensar en el resto de personal, por ejemplo, un médico, ¿a cuantas personas tendrá que atender? En caso de que tuviéramos los datos exactos, se confirmaría probablemente que es un gran número de personas.

Como conclusión, creemos que si se quiere velar por el derecho de l’art.3.3 del Reglamento Penitenciario español aprobado el 9 de febrero en el Real Decreto 190/1996, que expresa que las condiciones de la cárcel han de ser similares a las que existen fuera, habrá que gestionar con una mayor diligencia los problemas detectados anteriormente.

 


Marta Guerra Pintado
Estudiante de Criminología y Políticas Públicas de Prevención en la Universidad Pompeu Fabra

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(1) Aebi, M. F., & Tiago, M. M. (2021). SPACE I - 2020 – Council of Europe Annual Penal Statistics: Prison populations. Strasbourg: Council of Europe
(2) Gea Fernández, M. (2017). Maternidad en prisión: situación de los hijos e hijas que acompañan a sus madres compartiendo condena. Papers: revista de sociologia, 102(2), 0287-310.