Plataforma Aturem la Guerra
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Por la Paz Paremos la Guerra

Justicia y Paz se adhiere al manifiesto unitario, impulsado por la Plataforma Paramos la Guerra y con el apoyo de muchas entidades de todo el país, para denunciar la grave situación que sigue viviendo Ucrania ante la invasión del ejército ruso. Además, apoya a la manifestación convocada el día 24 de abril a las 12h en Plaça Universitat.

 

Por la Paz Paremos la Guerra

La guerra contra Ucrania empezó ya hace más de un mes y la primera consideración que queremos transmitir desde las entidades reunidas a la PAG es nuestro apoyo y solidaridad con el pueblo de Ucrania y su resistencia.
Defendemos su plena soberanía y el derecho a la autodeterminación de los pueblos.
En consecuencia, condenamos la agresión lanzada por Vladímir Putin que ha originado esta lamentable guerra.

La segunda consideración que queremos expresar es que la guerra es una derrota de la humanidad y de los poderes políticos y económicos que la provocan porque solo produce la destrucción de los territorios, la muerte y el sufrimiento de la población civil, cuando siempre se pueden resolver los conflictos mediante la negociación y sin tener que recurrir a la violencia militar.

Esta criminal agresión tiene un máximo responsable: el régimen de Putin y sus generales. Nos entristece enormemente que
después de las guerras que destrozaron Europa en el siglo XX; ahora, de manera insensata, el gobierno ruso haya lanzado una invasión militar sobre la vecina Ucrania.

Esta invasión llevada a cabo por una potencia nuclear ha provocado una crisis humanitaria de grandes dimensiones, millones de refugiados, destrozos del territorio y miles de muertes, a los cuales se tienen que añadir los más de 14.OOO muertos que ha habido desde el 2014 como consecuencia de los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y las milicias del Donbas.

Volvemos a ver imágenes de gente que huye, de refugiados que no saben donde ir a parar, de gente desvalida ignorada por los cálculos fríos de los estrategas de la guerra y de los oscuros intereses económicos y geoestratégicos de las grandes potencias. La competencia entre potencias económicas y políticas mundiales aumenta el peligro de una guerra nuclear capaz de poner en peligro la supervivencia de la humanidad.

Queremos denunciar que más allá de los agravios históricos y políticos entre Ucrania y Rusia, la responsabilidad de la OTAN expandiéndose hacia las fronteras rusas, el despliegue de bases militares y de armas de todo tipo también son parte de las causas históricas de la guerra de Ucrania.

El OTAN no protegerá el pueblo de Ucrania, ni jefe otro. Se tiene que avanzar decididamente hacia la disolución de cualquier alianza militar que fomente la confrontación armada, y concretamente de la OTAN, y más teniendo presente que con la disolución de la antigua URSS y el Pacto de Varsovia esta perdió cualquier justificación.

Las soluciones no vendrán ni del aumento de los presupuestos militares de los estados, ni de la fabricación de sofisticadas armas nucleares. Contrariamente, hay que avanzar jefe un desarme generalizado.

Decimos un no rotundo al rearme y la militarización, y decimos sí a la firma del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares (TPAN) y el compromiso de no utilizarlas. Y en este sentido, la demanda histórica de OTAN NO, BASES FUERA, continúa vigente. Denunciamos la política seguidista de la Unión Europea respeto los Estados Unidos y del OTAN y su apuesta por la militarización.

Damos nuestro apoyo a quienes se niegan a participar en la guerra y a usar las armas, así como a todos los pacifistas tanto de Rusia como de Ucrania que ponen en peligro su libertad
y su vida por la paz. La objeción de conciencia y la insumisión a servir a los ejércitos son derechos inalienables, en cualquier situación. Y queremos dar relevancia a aquellas mujeres y hombres que, enfrentándose a una dura represión, se oponen a apoyar a la aventura belicista de Putin.

Una paz justa no será posible hasta que no haya un reconocimiento que con amenazas militares no se puede construir ningún tipo de seguridad a Europa ni en el mundo.

Exigimos que la ONU y la OSCE hagan todos los esfuerzos diplomáticos necesarios para parar la guerra y que se evite, que no se legitime, cualquier cambio de frontera por la vía de la agresión militar. Queremos a la vez que la ONU sea aquello por el cual fue creada, una institución de alcance mundial para evitar la guerra. Piden y exigimos una verdadera refundación de esta institución. El escenario planetario con la emergencia climática y los gravísimos retos ecológicos lo exigen.

También reclamamos que se aplique en este conflicto la resolución 1325 sobre mujeres y paz del Consejo de Seguridad de la ONU, que explica que se tenga una especial cura al proteger la vida y la dignidad de las mujeres y se los dé un protagonismo específico en las iniciativas de paz.

Pedimos que se investiguen los crímenes cometidos contra la población ucraniana desde el 2014 y que el Tribunal Penal Internacional abra un proceso contra todos los responsables de esta guerra. También pedimos la creación de vías seguras y acogida digna para todas las personas que huyan de todas las guerras.

No queremos vivir con el temor de ataques químicos, bacteriológicos y nucleares. No queremos que las guerras provoquen crisis económicas y pobreza. Tampoco aceptamos que con la excusa de la guerra se pretenda aumentar el gasto militar de los Estados europeos, incluido el Estado español. Por eso gritamos muy fuerte “gastos militares por gastos sociales”.

Hay que plantearse seriamente la necesidad de construir otro modelo económico, energético y de consumo que no expulse millones de personas hacia la exclusión y nos aboque a la catástrofe climática. Hay que avanzar hacia una profunda desmilitarización y abandonar nuestra dependencia de los combustibles fósiles, como medidas que pueden llevar un orden internacional justo, sostenible y pacífico. Todo esto provoca el sufrimiento y el empobrecimiento de los pueblos con el encarecimiento salvaje de muchos servicios que dependen de los precios de la energía.

Rechazamos el aumento del gasto militar, la producción y el comercio de armas, que consumen los recursos necesarios para la transición energética y para luchar contra el cambio climático, contra la pobreza, las pandemias...

No en la guerra y no en la guerra nuclear

Por la retirada de las tropas rusas de Ucrania y la libre autodeterminación de los pueblos

No en el OTAN, ni a jefa otra alianza militar con funciones agresivas o intimidatorias

No a los euromissíles

No en una nueva Guerra Fría entre EE. UU.-UE y Rusia-China

Por la desmilitarización de Europa y del mundo

Por la desnuclearización total

 

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