Eduard Ibáñez
ESTADOS DE OPINIÓN

Xavier Manté y Domènec Cucurella, referentes de Justícia i Pau

Este año 2021 nos han dejado cuatro grandes miembros de Justícia i Pau, verdaderos referentes para siempre: Arcadi Oliveres, Pere Camps, Xavier Manté y Domènec Cucurella.

De los dos primeros hemos hablado mucho y también en nuestra página web (véase aquí i aquí).

Pero creo que es justo y necesario dejar también constancia del legado de los otros dos compañeros y amigos también recientemente traspasados. En ambos casos tuvimos la oportunidad de reconocerles en vida su trayectoria, en un sencillo homenaje durante la fiesta anual de los amigos de Justícia i Pau del año 2016.

Xavier Manté (1935-2021)

El 20 de marzo, pocos días antes de la muerte de nuestro expresidente Arcadi Oliveres, nos dejó Xavier Manté, de Mataró, uno de los fundadores y miembro destacado de la Comisión de Justícia i Pau del Maresme.

fotografia Xavier

Hombre creyente, vinculado a la parroquia de Sant Josep de Mataró e influido por la corriente del cristianismo renovador, su fe lo llevó a un firme compromiso con la justicia social, la solidaridad y la paz: una “fe en salida”, en términos del Papa Francisco. Por eso, desde muy joven y durante toda su vida, fue un trabajador incansable al servicio de múltiples causas: la cooperación con el desarrollo y el comercio justo, el diálogo interreligioso, la integración social de los colectivos emigrados a la ciudad o la protección del medio ambiente.

Ingeniero de formación, su espíritu de servicio le llevó a trabajar a Camerún, aunque volvió al cabo de poco tiempo, ya que allí no encontraba su lugar. Después de unos años dedicado a la producción de maquinaria agrícola, pasó a ser el Cap de Serveis del Ayuntamiento de Mataró. Desde allí impulsó la creación de la planta de tratamiento de residuos de la ciudad y la planta depuradora, en las cuales posteriormente trabajó como jefe de medio ambiente.

En paralelo, su activismo le llevó a implicarse en numerosas iniciativas en el contexto de la transición a la democracia: la creación del semanario de debate El Maresme, el impulso de la primera escuela laica y catalana de la ciudad, L’Anxaneta, o la militancia política, primero en el colectivo de Cristians Catalans, después en el Partit dels Socialistes de Catalunya. No obstante, no tuvo interés en la política institucional, ya que prefería el activismo de la sociedad.

El año 1988 fue uno de los fundadores del Grup Tercer Món, en la Parroquia de Sant Josep, dedicado a la sensibilización sobre la situación de los países empobrecidos y a la promoción de la cooperación. Una de las acciones más destacadas del grupo, en la que se implicó de una manera especial, fue un proyecto de alfabetización de mujeres en la región de Chiapas (México). El año 1997 la entidad ganó el concurso para la gestión del edificio histórico de La Peixateria, en el que se estableció el Centre de Cooperació de Solidaritat La Peixateria, formado por la tienda solidaria de Comercio Justo y la cafetería “La Selva”, desde donde se han impulsado innumerables actividades de denuncia y divulgación.

El año 2000, Xavier, juntamente con Maria Dolors Fernández y otras personas, promovieron la creación de la comisión de Justícia i Pau del Maresme. Una de las actividades principales de la comisión desde los inicios ha sido la de ayudar a la integración de los colectivos emigrantes llegados a Mataró de fe musulmana. A raíz de las tensiones vecinales suscitadas a principios del 2000 por la creación de mezquitas, la comisión impulsó una red de cooperación y diálogo entre las comunidades musulmanas y cristianas. Uno de los muchos frutos de este trabajo ha sido la institución de un encuentro anual de plegaria interreligiosa por la paz, cada mes de enero, que se celebra en el lugar bautizado como Racó de la Pau, en el Nou Parc Central, con la colaboración de colectivos muy diversos. Allá, los promotores del encuentro, Justícia i Pau, l’asociación cultural musulmana Al-Ouahda y el Ayuntamiento, plantaron un olivo como signo de la paz y hermandad de los habitantes de Mataró por encima de sus orígenes y culturas.

Xavier, a través de una generosa dedicación, forjó grandes amistades con dirigentes de las comunidades musulmanas, donde siempre ha sido una persona muy querida. Recuerdo perfectamente como explicaba el sentido de esta labor: dedicar mucho tiempo al encuentro y al diálogo es el gran camino para tejer verdaderas relaciones de amistad y cooperación intercultural.

Además de su gran implicación en la comisión del Maresme, Xavier ha sido un participante activo y fiel en las actividades de Justicia i Pau de Catalunya, aportando su experiencia y lucidez.

Gran amante de la naturaleza, otro ámbito de su trayectoria fue la promoción del medio ambiente, sobre todo desde el reciclaje, la gestión de residuos y el consumo responsable.

Los que le conocen bien lo definen como una persona de acción y muy trabajadora, de espíritu crítico e independiente, y con una gran tenacidad y una enorme capacidad de movilizar a otros en favor de las causas que promovía. Con todo, recuerdan que amaba con pasión a su familia, que era siempre prioritaria.

El domingo 18 de abril el Grup Tercer Món i Justícia i Pau del Maresme organizaron un acto de recuerdo en el Racó de la Pau.

Domènec Cucurella (1931-2021)

El 5 de septiembre moría también, a causa de complicaciones derivadas de la COVID, Domènec Cucurella, después de una larguísima vida comprometida con la justicia social y los derechos humanos. Domènec fue uno de los fundadores, el año 1988, de la comisión de Justícia i Pau de Manresa y era su presidente desde 1995.

Domènec tuvo una vida muy intensa y con muchas curvas. Nacido en Manresa el agosto de 1931, inició estudios de ingeniería en Terrassa, pero en octubre de 1950 ingresó en la Compañía de Jesús. Inicialmente estudió en el noviciado de Veruela (Zaragoza), hasta que pasó a estudiar Humanidades y Filosofía en el seminario de Sant Cugat entre 1954 y 1957. Posteriormente fue destinado como misionero a Paraguay, hasta que en 1960 volvió para completar sus estudios en el seminario de Granada. Allá fue ordenado presbítero el año 1963.

En 1964 vuelve a Paraguay, donde ejerce como sacerdote y profesor, principalmente en la capital Asunción, con una dedicación especial a los barrios desfavorecidos y a la cárcel. En el contexto de la dictadura militar del general Stroessner y la persecución de la disidencia es informado de que sus actividades son mal vistas por el gobierno y que se encuentra en peligro. Este hecho, así como las tensiones eclesiales, propician que abandone la Compañía de Jesús y marche a Buenos Aires. Allá se casó y tuvo dos hijas, dedicándose a trabajar en la redacción del diario Clarín. Pero nuevas amenazas de muerte y el fin de su matrimonio lo llevaron a la decisión de volver a Catalunya con sus hijas. Ya en Manresa inicia una nueva vida, dedicándose a la docencia en el instituto Lacetania hasta su jubilación.

fotografia Domenec

Desde entonces vivió un intenso compromiso social en su ciudad hasta el final de su vida. Además de la intensa labor realizada como miembro de Justícia i Pau, Domènec participó en múltiples entidades y espacios cívicos, como la creación de la Coordinadora de Solidaridad o el Consejo Municipal de Solidaridad, las acampadas del 0,7%, la Agenda Latinoamericana, el comercio justo, la Campaña para la Abolición de la Deuda Externa, la Objeción Fiscal, la Plataforma Bages Aturem la Guerra, la Asociación Araguaia, la Asociación Inshuti…

Los últimos años, a pesar de su edad, se implicó también como voluntario en la cárcel de Lledoners, en el Programa de voluntariado penitenciario de Justícia i Pau. Retomaba así un servicio que ya había desarrollado en Paraguay durante su juventud.

Las personas que han tratado a Domènec destacan con admiración sus profundas convicciones, su coherencia, su talante reflexivo, humilde y discreto, su bonhomía, cordialidad, capacidad conciliadora, así como su fiel e incombustible presencia en tantas iniciativas y durante tantos años. A mí personalmente me impresionaba como, pese a su edad, se hacía presente activamente en los diferentes encuentros o reuniones de trabajo de Justícia i Pau de Catalunya.

El pasado día 10 de diciembre, el Ayuntamiento de Manresa le concedió, a título póstumo, la medalla a la solidaridad, en un acto muy emotivo donde se expresó la gran estima de la ciudad. El año 2013 había recibido también el II Premio Santi Vidal que otorga Cruz Roja de Manresa.

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Xavier Manté y Domènec Cucurella han sido dos auténticos maestros, que han creado escuela a su alrededor. Dos testimonios de como la fe cristiana es capaz de engendrar una apasionada vocación de servicio, una vocación sin límite de edad, capaz de contribuir a crear una sociedad más justa y humana.