Miriam Martín
ESTADOS DE OPINIÓN

El saber estar político y los espacios neutros para desactivar conflictos sociales innecesarios

Hay una preocupación creciente por la situación social y política en Estados Unidos. Las fracturas son varias: racial, ideológica, religiosa, etc., la fractura económica y la acumulación de capital merece un artículo aparte. En el aspecto social y político se habla a menudo de las "burbujas sociales" donde hay zonas geográficas (pueblos y ciudades) definidas por el mismo pensamiento político e ideológico y que no tienen mucho contacto con otras burbujas, se vive aislado de quienes piensan o viven diferente.

E Pluribus Unum –de muchos, uno– es la frase por la que el país se ha definido y con ésta, la diversidad e inmigración han sido el pilar fundamental en la construcción identitaria del país. La idea de amalgama multicultural está muy presente en la sociedad americana y la corrección política de los ciudadanos en general es extraordinaria. Por ejemplo, ahora con noviembre bien entrado ya se ha celebrado el Diwali (fiesta Hindú de la luz), se acerca la Januca (fiesta religiosa Judía), la Navidad ya está en el horizonte, y el Ramadán empezará pocos meses después. Con tanta diversidad, en diciembre el saludo más común para las fiestas de Navidad es "Happy Winter break," (buenas fiestas de invierno) para evitar imponer una religión a la persona que tenemos delante. En otras palabras, omite asumir que la persona tiene una identidad religiosa concreta. La mezcla de diferentes elementos culturales y religiosos empuja a las personas hacia un respeto cotidiano neutral. Esta corrección política a veces parece algo estéril, porque muchos caminamos con pies de plomo al compartir la alegría de lo esencial para cada uno, pero al mismo tiempo es muy respetuoso. La tolerancia es entendida como la aceptación de lo diferente, y a menudo deja abierto un espacio neutral para incluir otras identidades.

Sin embargo, hay otro discurso que cada día toma más relevancia, y es el del rechazo a la diversidad, considerándola como una amenaza a la democracia y la identidad del país. La divisoria siempre ha estado presente, especialmente en un país donde su génesis incluye capítulos tan oscuros como el esclavismo. Quizás, las experiencias bélicas del mundo durante el siglo XX hacían ver que el deseo general era el de apostar por la multiculturalidad y diversidad y verse como una sociedad, quizás no justa, pero sí interesada en mejorar.

En los últimos años, el discurso de la intolerancia ha entrado abiertamente en las altas esferas políticas del país, siendo utilizado casi de manera sistemática especialmente por grupos de la ultraderecha, ya que es rentable políticamente. La violencia verbal, no sólo se utiliza en las instituciones políticas, sino que se genera desde allí también. Por ejemplo, el Congresista Paul Gosar (hombre blanco) publicó un vídeo de dibujos animados donde sale él ejecutando a la Congresista Alexandra Ocasio-Cortez (mujer de color.) Por más que sean excepciones, estos ataques son el reflejo de lo que parte de la sociedad civil quiere ver y oír.

El conflicto entre los dos discursos -tolerancia hacia la diversidad vs. intolerancia hacia la diversidad—debe existir necesariamente porque nos permite plantearnos quiénes somos, como somos, nos permite expresar miedos y sentimientos y redistribuir el privilegio social y político de acuerdo con lo que la sociedad es en el momento presente. Sin embargo, la deriva violenta de este debate. no tiene ningún sentido ni es necesaria.

Nos encontramos pues, frente a una situación en la que la convivencia civil y la Paz social reside en las personas cotidianas y la voluntad individual de convivir pacíficamente acomodando los cambios. Por suerte, tenemos algunas herramientas y podemos utilizarlas.
 

Miriam Martín Goula
Colaboradora de Justícia i Pau