Quim Cervera
ESTADOS DE OPINIÓN

Pegaso, caballo alado - Paloma de la Paz

Unos sesenta políticos, activistas y periodistas, según el informe de Citizen Lab, (confirmado por el CNI) han sido investigados por el programa Pegasus que Israel sólo le vende a los Estados o aparatos de los Estados. Como se sabe es un programa para espiar el posible terrorismo. Espiar la disidencia política y un movimiento como el de emancipación nacional catalán, que ha movilizado de manera continuada a millones de personas y de forma pacífica, es un atentado a los derechos humanos y a las bases más esenciales de la democracia.

Toda entidad que tenga como valores la paz, la democracia y los derechos humanos, y no sólo los afectados, el gobierno, instituciones y asociaciones catalanas, debe manifestar su indignación y malestar y pedir explicaciones, investigación y si hace falta, responsabilidades.
El diálogo, la mediación y la negociación son formas clásicas para afrontar los conflictos, y no el espionaje, ni la persecución, ni la fiscalización. Sabemos que forma parte de la naturaleza de los Estados la imposición (los impuestos:¿no sería mejor hablar de contribuciones?), el monopolio de la violencia (?) y la búsqueda de la seguridad empleando también métodos de espionaje secreto (?). Precisamente por eso la defensa y promoción de los derechos humanos son un antídoto a las tendencias autoritarias, impositivas, violentas y secretas de los Estados. 

A la vez las tradiciones religiosas y espirituales, en su esencia más profunda, resguardan y hacen presentes una sabiduría de la humanidad apuntando no solo al respeto a la persona, a su intimidad y dignidad sino también a la convivencia y a la transformación de las estructuras económicas, políticas y culturales. Son un tesoro que aportando los valores de hermandad, solidaridad, libertad, paz, igualdad y justicia, también son un contrapunto ante las veleidades a menudo poco humanas de los Estados. Posiblemente por ello, tanto estas tradiciones como los humanismos éticos son relativamente marginadas en nuestras llamadas "democracias liberales", con la excusa de que han sido histórica y realmente factores de violencia (sus versiones adulteradas fanáticas).

¿No sería mejor que ante este hecho, desde Cataluña, tomando la iniciativa el gobierno catalán, convocásemos e invitásemos al diálogo con el gobierno español? De hecho, de esta manera, se aprovecharía la situación para auto-reconocerse como interlocutor, y también para forzar la respuesta del gobierno español. Y si éste no responde, publicarlo tantas veces como sea necesario, mostrando hasta qué punto le interesa verdaderamente el diálogo.
Las encuestas nos dicen que entre un 70% y un 80% de la población catalana está a favor de resolver el conflicto a través de una amnistía y de un referéndum. El gobierno catalán, con esta base, ¿por qué no prepara un nuevo referéndum mientras sigue invitando al diálogo al gobierno español?
El ideal de justicia, de fraternidad y de paz que nos propone Jesús en los Evangelios está en las antípodas del misterio de la iniquidad (de miedo, persecución, castigo y guerra) y así lo expresaba respecto a los poderes de su época: «Ya sabéis que los gobernantes de las naciones las dominan como si fueran amos y los grandes personajes las mantienen bajo su poder. Pero entre vosotros no debe ser así: quien quiera ser importante entre vosotros que se haga vuestro servidor» (Mateo 20,25-26).

No sabemos si de todo este asunto del Pegasus se sacará alguna aclaración. Para resurgir, para levantarse de nuevo y despertarse, hay que pasar (pascua) por tiempos de dolor, de duelo, de desánimo, de noche, pero no para quedarse en ello. La esperanza no es ingenua, y nos invita a levantarnos siempre para seguir persistentes en los caminos, en los aires y en las causas liberadoras y humanizadoras de las personas y de los pueblos.

El Misterio del Amor y la Vida (confrontado al misterio de la iniquidad) se expresa en la Cultura de la Paz y el Diálogo, en las muestras de solidaridad y de liberación de tantas personas y movimientos que hay entre nosotros y en el mundo. 

El programa Pegasus tiene el nombre del caballo mítico, Pegaso. Nombre mal aplicado. El caballo alado nos evoca más bien liberación que no espionaje. La paloma alada de la paz, del espíritu libre del amor y la vida, nos inspira lo mismo, aunque de una forma más humilde que el caballo. ¡Que todas las palomas-espíritus-artesanas de paz nos transporten a sembrar pequeñas semillas que nos anuncien, nos sensibilicen, nos recuerden y nos estimulen a entorpecer este mal llamado Pegasus, tele-dirigido por los poderosos de este mundo!!

Joaquim Maria Cervera i Duran, sociólogo y teólogo.