Miquel Àngel Prieto
ESTADOS DE OPINIÓN

Referentes: una imaginación utópica atenta al mundo

El pasado mes de abril se celebró el encuentro: “Liberación y compromiso: referentes” para homenajear a 10 personas que nos han dejado en los últimos años. También hace unos meses, Eduard Ibañez recordaba a dos referentes de Justícia i Pau recientemente fallecidos. 

No conozco a todas las personas homenajeadas, por lo que el retrato de grupo que ofrezco a continuación no deja de ser un esbozo imperfecto.

La raíz latina de referente es el verbo “ferre” que significa: llevar, producir, soportar; "re-ferentis" es el que lleva de nuevo o produce de nuevo.

En los compromisos vitales de los referentes reconocemos una renovación de las luchas por la justicia social y el anhelo de un mundo mejor. Son representantes de una generación de cristianas influidas, entre otros, por corrientes renovadoras del pensamiento cristiano: la teología de la liberación, algunas propuestas del Concilio Vaticano II.

La transición política en nuestro país fue un terreno especialmente fértil para la emergencia de grupos y organizaciones, animadas por ideas utópicas y a la vez con propuestas de solidaridad y de cambios concretos. Me atrevo a especular que para estas personas, la utopía (aquel lugar inexistente) y un cristianismo abierto fueron decisivos para superar las fronteras de clase, religión y ciudadanía, comprometerse con el llamado tercer y cuarto mundo o el diálogo interreligioso y construir alianzas con personas procedentes de otras corrientes de pensamiento.

De la renovada energía colectiva que singularizan los homenajeados quiero destacar dos rasgos éticos que nos interpelan: la atención y la imaginación utópica.

El actual superávit de información en la sociedad tiene como contrapartida un déficit de atención. No es un fenómeno nuevo, pero parece que se ha agravado y está por todas partes. La distracción es una de las consecuencias de la popularización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Parte considerable de los ingresos de empresas como Facebook, Amazon o Google proviene de la publicidad que persigue nuestra atención. Como resultado, el radar que ayuda a orientarnos por el mundo y nos acompaña en la toma de decisiones vitales parece dañado.

En el activismo sociopolítico también se han incrementado los reclamos a causas a las que aparentemente podemos contribuir. La dispersión y fragmentación de las causas es un rasgo de época que tiene también rasgos positivos porque cuestiona prioridades impuestas de arriba abajo. En las trayectorias de las personas referentes advertimos una atención sostenida en el tiempo hacia las causas sociales que abrazaban. Ni ahora ni antes había un mapa que seguir ni un camino trazado para el compromiso. Sin embargo, creo que se orientaban gracias a brújulas surgidas del análisis, la reflexión y la formación, arraigadas en una visión global del mundo y sus víctimas.

Por otra parte, la esperanza en una sociedad mejor e imaginar otros mundos posibles son también legados de las personas referentes. Sin abandonar sus responsabilidades personales y sociales, los referentes subieron un piso más para ampliar la perspectiva ética y desde aquí, analizar y criticar la polis global.

Esta actitud choca con formas de gobierno y control social basadas en la imposición de comportamientos esperados o con la proclamación de una razón calculadora preparada para predecir el futuro.

En su inicio, la pandemia de la Covid trastocó el modo automático de funcionamiento del sistema, la irreflexión social predominante fue momentáneamente sustituida por debates públicos sobre nuestras maneras de vida, las prioridades y comportamientos individuales y colectivos. Son debates necesarios debido a los efectos previstos por el cambio climático y la escasez de recursos. La nostalgia de un pasado mejor o el miedo al colapso a menudo sobrevuelan estos debates. A veces, se omite las mejoras alcanzadas en las últimas décadas y las alternativas por las que hay que luchar. Como nos enseñan las trayectorias de las homenajeadas, no se trata de fantasear, sino de imaginar la utopía para construir ahora un mundo más habitable.  Hay que reivindicar la imaginación moral que formula otros horizontes para la humanidad, o que trabaja para articularlos con lo logrado.

En conclusión, las biografías de las personas referentes rezuman una atención sostenida hacia las víctimas y a la vez una esperanza utópica en un mundo mejor.

Las personas que hemos querido recordar han sido, como diría Aristóteles, nuestras amigas en la bondad, esa amistad que nos hace mejores. Las entidades convocantes acertaron en la organización de este acto amical. Los debates sobre la crisis son una oportunidad para tener presentes a los referentes que hicieron de nuevo lo que nosotros, sin distracciones, también podemos hacer: contribuir a una utopía esperanzada.


Miquel Àngel Prieto
Miembro de Justícia i Pau Barcelona