Àngel Miret i Serra
ESTADOS DE OPINIÓN

Vacunar a las personas sin techo

Estos últimos días hemos visto como emergía públicamente una parte profundamente indigna y triste de la naturaleza humana. Personas que, haciendo uso de su cargo, se han vacunado sin que hubiera lugar de acuerdo con las prioridades establecidas. Con excusas lamentables: para dar ejemplo, presionados por sus colaboradores, porque su trabajo es esencial para la sociedad, porque sobraban dosis... Son los mismos que históricamente han acaparado víveres cuando estallaban conflictos o desastres; que cerraban los postigos y se tapaban los ojos y los oídos cuando había disparos, detenciones y palizas en la calle; que cuando un supuesto amigo era perseguido o, simplemente, mal visto por quienes ostentaban el poder, le giraban la cara para no comprometerse; que, ya durante la infancia, guardaban codiciosamente el agua los días de excusión y no daban a ningún compañero. Quizá también son los protagonistas del famoso poema: Primero se llevaron a los judíos... atribuido a Bertolt Brecht, pero cuyo autor fue el pastor protestante Martin Niemöller.

Cada dosis de la vacuna que se han puesto la han quitado a un trabajador sanitario, un enfermo o una persona mayor... pero es tanto su miedo y su cobardía que en el espejo de la vida sólo se ven a sí mismos.

A su lado hay, sin embargo, un colectivo que no tiene cargos ni influencia ni poder ni dinero: las personas sin techo. Sólo en Barcelona ya son más de 1.200 los que duermen en la calle, en cajeros o en rincones de cualquier parque, y su número no para de crecer.

Estas personas sufren muchos problemas de salud por su exposición a la intemperie haga el tiempo que haga, por la violencia que a menudo se ejerce sobre ellas, por una alimentación deficiente, por la falta de seguimiento médico de las enfermedades que padecen, y no disponen de casi ningún recurso: incluso las mascarillas son un lujo inaccesible. Entidades como la Fundació Arrels saben sus nombres y donde sobreviven.

Sería, entonces, justo que como población de riesgo se les priorice en los protocolos para vacunarlos antes que el conjunto de la población. ¿Algún político se acordará de ellos -la mayoría no votan- y lo propondrá?
 

Àngel Miret i Serra
Miembro de Justícia i Pau Barcelona