Rafael Allepuz
ESTADOS DE OPINIÓN

Con la pandemia aumentan las desigualdades: ¿más de lo mismo?

La desigualdad en nuestra sociedad es consecuencia de un proceso en el que el orden económico y social potencia la distinción de grupos sociales. En las últimas décadas hemos experimentando que nuestra sociedad se está polarizando cada vez más, por lo que con el paso del tiempo hay un distanciamiento más sólido entre la población con recursos suficientes y sobrantes y la más pobre, con una mayor estrechez entre la clase social media. De esta manera, los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Es así como el distanciamiento se consolida y se cronifica. 

La sociedad está dividida en grupos difícilmente conexos. Uno minoritario y opulento, sobre el 20% del total de la población, que apenas intercambia con el 80% restante y que constituye la sociedad mayoritaria. Ambos viven y se rigen por normas y códigos de conducta diferentes. Hay estudios e informes que destacan que en la sociedad mayoritaria hay dos segmentos, el de la población insegura, que puede llegar a representar un tercio de la población total, y la excluida. Así es como podemos destacar dos tipos de desigualdades respecto al grupo más rico, las que se caracterizan por la pobreza y exclusión social, y que padecen las personas que viven en una sociedad paralela e ignorada, y las que protagonizan las personas inseguras que aún tienen un papel útil para el sistema y que sirven para el mantenimiento de las estructuras y las instituciones propias del mismo. 

Con este panorama aparece la pandemia de la COVID-19 que provoca unos efectos económicos muy graves. Cuando aún no nos habíamos recuperado de la crisis económica del año 2008, los estragos de la pandemia ponen de manifiesto las desigualdades económicas y las intensifican. 

Recientemente ha aparecido un nuevo informe de Oxfam Intermón que nos escandaliza. Con una caída del PIB del 11,4% durante el año 2020 en España y un incremento del desempleo hasta llegar al 17%, se incrementa la pobreza relativa en un millón de personas por debajo de la línea de pobreza, hasta llegar a 10,9 millones de personas. Pero nos advierten que el impacto no ha sido igual para todas las personas porque los 24.000 millonarios españoles, que el 18 de marzo de 2020 identificaba la revista Forbes con una riqueza total conjunta de 97.100 millones de dólares, nueve meses después eran 26.000 y su riqueza aumentaba en 33.900 millones de dólares hasta alcanzar los 131.000 millones. Esta realidad contrasta con la de millones de personas que han visto disminuir sus ingresos como resultado de la pérdida de sus puestos de trabajo o de sus negocios y que se ven abocadas a la pobreza. 

Resulta muy inquietante y preocupante observar cómo, no obstante, los millonarios españoles ven crecer el valor de su patrimonio. 

El VIII Informe Foessa afirma que, si la desigualdad no es fruto de la naturaleza sino que es fruto de una construcción social, cuenta mucho la conducta de todas las personas. Así pues, la población que se encuentre en desventaja sólo podrá superar su situación con el esfuerzo de todos, con lo que entre todas y todos tendremos que generar las oportunidades para su avance y progreso personal. ¡Todo un reto! 

Lo que es evidente es que los datos hablan por sí solos. Si seguimos así, esto no hay quien lo pare: ¿más de lo mismo? 

 

Rafael Allepuz
Miembro de Justícia i Pau de Lleida