Marc Grau i Grau
ESTADOS DE OPINIÓN

La política como amor fraterno

Necesitamos un cambio de paradigma. Lo cantan els Manel, con el hombre que corre a quemar "les bestieses que tu i jo havíem arribat a dir" y prefiere pasar a un segundo plano, como tantas voces sensibles en nuestro mundo posmoderno. Necesitamos un nuevo mundo. Escuchar la novena sinfonía de Dvorak, Un Mundo Nuevo, nos puede poner en situación. Hay que pasar de la organización social actual que invita a la indiferencia, a los intereses particulares y la explotación, a una organización social que invite a la compasión, al bien común, y en la generosidad [1]. Es aplicable a todos los ámbitos, de la política a la ciencia. De la relación con los vecinos, a la relación entre naciones. Debemos avanzar con ternura, con fraternidad.

Según Boff, el objetivo de la nueva reflexión del Francisco, materializada en la encíclica Fratelli Tutti (Hermanos todos, sin traducir el título en ningún idioma) es pasar de la lógica del Dominus; la persona como dominador, dueño y señor, tanto de la naturaleza, de los recursos, como incluso del otro, a la lógica del Frater, la persona como hermano. De la dominación y competencia universal a la fraternidad universal. De la persona como medio, a la persona como fin. Todas las grandes reflexiones humanistas pivotan, en el fondo, en la concepción del otro: medio o fin?

El nuevo texto es un grito a rehacer los sueños que se han roto en trocitos, sueños desmenuzados. Una sociedad cada vez más globalizada, nos hace más cercanos, pero no más hermanos (# 12); la colonización cultural, ajena nuestra tradición (# 14). Vamos hacia un progreso sin rumbo. Si miramos la totalidad de la historia, todos hemos sido todos? Los personajes del Buen Samaritano, el herido, el que hiere, lo que pasa de largo, y los que se para. Quizás incluso hoy, cada uno de nosotros somos todos los personajes en uno: el herido, el que hiere, lo que pasa de largo, y lo que se para. Debemos trabajar para coser de nuevo los sueños desmenuzados. Debemos entender entre otros, quienes son los nuevos heridos, como muchas dinámicas sociales invitan a pasar de largo, al tiempo hay que recordar y valorar todos los que se paran en el camino, para acoger, curar, y acompañar. Esperar una respuesta política para este nuevo cambio de paradigma es infantil (# 77), todo tenemos espacio de corresponsabilidad.

Hay que gestar un mundo abierto. De nacionalismos cerrados, a parejas autorreferenciales (# 89), todo son formas de un cierto egoísmo? Para abrirnos, hay que trabajar personalmente la amistad y amor social. Comprender que no nos podemos desarrollar plenamente, si'no nos entregamos a los demás. El amor, el amor auténtico, de hecho, nos pone en tensión entre nosotros y la comunión universal (# 95). No hay que ir muy lejos, existe la periferia en nuestra familia, la periferia en nuestro barrio, la periferia en nuestra ciudad, la periferia en nuestro país. La fraternidad, no es nunca un concepto abstracto, es la aproximación a aquel con nombres y apellidos, aunque sea un forastero existencial (# 97).

Para fomentar esta fraternidad universal hay que repensar la política. Y la política no son sólo los políticos, aunque los políticos sí son política. Destacamos menos tres nuevas aspiraciones. Primero, hay que aspirar a una familia de naciones, sin subordinación (# 173), y por eso es necesario que las Naciones Unidas den pasos valientes. Segundo, hay que superar la idea de política social hacia los pobres, que no los incluye, porque nunca es una política con los pobres (# 169). Tercero, hay que desarticular la sumisión de la política en el mercado y del paradigma "eficientista" (# 177). Hay que repensar la política como aquellos grandes principios para un proyecto de bien común a largo plazo, como un préstamo a la próxima generación (# 178).

Y para llevar a cabo estas aspiraciones necesario el amor político. El amor político es la capacidad de generar procesos sociales de fraternidad y justicia. Es reconocer al otro como un fin, y en consecuencia, como hermano. El amor puede ser Elices, como acto directo dirigido a personas y pueblos, o puede ser un amor "imperado", como un acto para impulsar y crear instituciones más sanas, regulaciones más justas, y estructuras más solidarias (# 186). En definitiva, debe haber ternura, el amor que se hace cercano y concreto. La política como amor.

 

[1]Mensaje del Francisco en la Audiencia General, el miércoles 30 de septiembre de 2020.

 

Marc Grau i Grau
Presidente de Justícia i Pau de Terrassa