Àngel Miret
ESTADOS DE OPINIÓN

No olvidar

El día 21 de noviembre un indigente fue herido gravemente por un agente de la Guardia Urbana de Barcelona al recibir dos disparos, uno de los cuales le impactó en el abdomen, mientras que el otro se desvió de su trayectoria. El motivo alegado por la guardia urbana es que esta persona se abalanzó sobre ellos con un cuchillo de grandes dimensiones y con intención de agredirles. Marjan, la persona herida, estuvo a punto de morir y aún hoy se encuentra hospitalizado. Este es el titular.

Ahora, pasado un mes de este incidente, se pueden hacer ya algunas concreciones sobre los hechos mencionados:

La persona que recibió los disparos era un húngaro que sólo se expresaba en inglés y que, según las declaraciones de los vecinos del edificio donde pedía limosna de forma pasiva desde hacía más de seis meses, de la peluquería, de la guardería y del pequeño supermercado ubicados en el entorno de este edificio, además de los trabajadores de la Fundació Arrels que hacían el seguimiento, no manifestó nunca ningún tipo de comportamiento violento o agresivo, ni generó ningún tipo de disturbio. No ha habido ni una sola voz del vecindario contraria a esta consideración.

El cuchillo que llevaba Marjan -que lleva un brazo escayolado- era el que utilizaba para comer y lo lleva habitualmente envuelto.

De los vídeos grabados se desprende claramente que Marjan fue perseguido y acorralado por una amplia dotación de la guardia urbana, sin que a estas alturas se conozca el motivo preciso, más allá de una supuesta denuncia sobre unos hechos que nadie ha visto. Lo que sí puede observarse en las imágenes es que el agente que dispara baja de una furgoneta policial con la pistola en la mano y a punto de ser utilizada.

A la hora que se produjeron los hechos -18,30h- el Paseo de San Juan está muy concurrido. El segundo disparo se desvió de su trayectoria y se perdió. Esto quiere decir que rebotó contra la pared y que podía haber herido a cualquier transeúnte.

Desde Justícia i Pau, sin perjuicio de que se finalicen las investigaciones judiciales que correspondan, queremos manifestar lo siguiente:

Es legítimo que nos preguntemos, aunque a estas alturas no obtengamos respuesta, ¿para qué se puso en marcha el fuerte dispositivo policial sin que nadie del vecindario hubiera visto ningún tipo de comportamiento agresivo ni de amenaza por parte de Marjan?.

También cabe preguntarse si la actitud de la guardia urbana hubiese sido la misma sí, en lugar de ser un indigente, la supuesta denuncia que conllevó el dispositivo policial se hubiera hecho contra un ciudadano barcelonés de los denominados "normales".

El uso de armas de fuego por parte de agentes de la policía debe ser un último recurso para casos de extrema gravedad y no parece que las circunstancias fuesen estas.

Es legítimo preguntarse si todos los agentes de la guardia urbana deben llevar pistola siempre y para cualquier tipo de servicio, habiendo otros instrumentos para la reducción de comportamientos violentos por parte de personas, a pesar de insistir en que no parece que este sea ​​el caso que nos ocupa.

En cualquier caso, los agentes que lleven armas de fuego deben estar perfectamente entrenados para utilizarlos sólo cuando no exista otra solución y con la precisión adecuada. Nos preguntamos ¿por qué el agente, una vez decidido a utilizar el arma, no disparó y acertó contra un punto no vital del cuerpo de Marjan?.

Nos consta que la Fundació Arrels hará el seguimiento de las actuaciones judiciales que correspondan, pero todos juntos no debemos olvidar estos hechos y debemos hacer el seguimiento para que, finalmente, se imparta justicia y se depuren, en su caso, las responsabilidades que correspondan.

 

Àngel Miret
Vocal de la Junta de Justícia i Pau Barcelona