Núria Carulla
ESTADOS DE OPINIÓN

Que no quede nadie atrás

La pandemia sigue haciendo estragos en la salud y la economía. El año 2021 no trae, de momento, un horizonte más claro. En relación a preservar la salud, se han hecho advertencias muy serias de cómo debemos comportarnos, y la mayoría de la población hace caso, pero estamos cansados y cansadas de tanta incertidumbre y tanta restricción, por lo tanto fácilmente nos relajamos un poco y esto trae graves consecuencias.

Esta pandemia nos ha mostrado con crudeza la fragilidad de todo nuestro sistema organizativo, político y social, y ha desvelado que los gobiernos no están suficientemente preparados para cuidar de su ciudadanía. Mirando siempre de reojo la economía y los intereses partidistas de cara a las próximas elecciones, no han proporcionado a los servicios públicos la suficiente fortaleza para afrontar las necesidades de la población en general.

A nivel parlamentario, ante el drama de tantas personas que han perdido la vida y de tantas que han perdido a alguien querido, no ha habido una actitud de preocupación para paliar los efectos más graves de la pandemia, sino que en muchas ocasiones se ha aprovechado las dificultades de los gobiernos de turno, ya sean estatales, nacionales o municipales, para tratar de sacar rédito partidista para unas próximas elecciones.

La ciudadanía en general estamos bastante desalentados por cómo actúan nuestros representantes. Gobernar en estas circunstancias no es nada fácil, pero hay que hacer un esfuerzo para garantizar la asistencia a todos y el acceso a todos los servicios básicos. Los discursos de ciertos partidos muchas veces utilizan las necesidades de las personas como arma contra los gobiernos y se proclaman garantes del buen servicio público. El buen servicio público sólo tiene una manera de hacerse realidad, poniendo recursos económicos y humanos suficientes.

Durante los meses que llevamos con esta situación de precariedad no se han hecho verdaderos avances en dotar adecuadamente los servicios públicos, ni el sanitario, ni el docente, ni la administración en general. Una parte de la población ha quedado totalmente abandonada en su acceso a los trámites necesarios de la administración. Las soluciones que han dado los gobiernos han sido en forma telemática, como si fuéramos un país con acceso amplio y gratuito a la informática y los canales de wifi para todos. La administración no puede dejar de funcionar presencialmente, todas las estadísticas hablan de un tanto por ciento de la ciudadanía sin acceso a internet por diversas causas. Hay que tener en cuenta que tener ordenador y wifi tiene un coste que muchas familias no pueden asumir.

Estamos ante elecciones al Parlamento de Cataluña, señoras y señores candidatas, piensen seriamente por qué quieren ejercer este oficio. Ser elegidos nuestros representantes significa servir, no a unos cuantos, sino a todo el mundo y sobre todo a los que están más desprovistos de recursos personales, ellos y ellas, hombres, mujeres y niños han de poder tener las mismas oportunidades que los demás.
 

 

Núria Carulla
Miembro de Justícia i Pau Barcelona