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Nos ha dejado Pere Camps, voluntario histórico de prisiones

El pasado día 8 de octubre murió en Barcelona nuestro amigo y compañero Pere Camps Auliach, miembro de Justícia i Pau, que fue voluntario de prisiones durante más de veinte años.

En 1995, cuando Pere recibió la jubilación anticipada de la empresa para la que trabajaba, lo tuvo claro: quería poner su tiempo y su bagaje en favor de la sociedad, especialmente de los más débiles. Desconozco por qué caminos llegó a Justicia y Paz, pero allí recibió una oferta que le entusiasmó: dar clases en la cárcel Modelo de Barcelona.

La comisión de prisiones de Justícia i Pau, coordinada en ese momento por Carme Divino y Andreu Arfelis, continuaba la tarea de la entidad, iniciada en 1987, en favor de la reinserción social de los presos, a través del acompañamiento personal, el apoyo educativo, la sensibilización social y la denuncia pública de las situaciones contrarias a la dignidad humana.

El colegio de adultos de la cárcel Model necesitaba profesores voluntarios para apoyar a los internos. Y así fue como el Pere comenzó su tarea, primero  algunas tardes de la semana, después todas las tardes laborables de forma ininterrumpida hasta el año 2015. Impartía clases de refuerzo de todo tipo de materias básicas, con una atención especial para enseñar catalán (que empleaba siempre con todo el mundo, a pesar del ambiente desfavorable). Pero, de una manera particular, se dedicó a la preparación de los internos que querían aprobar el examen de acceso a la Universidad para mayores de 25 años. Fueron muchos los que lo consiguieron gracias a su ayuda y creo que más de un logró finalizar una carrera.

Cabe destacar que su objetivo no era simplemente enseñar contenidos, sino que también incentivaba la motivación para estudiar, aprender y progresar personalmente a pesar de la dureza de la situación.

Siempre nos impresionó la fe de Pere en su tarea, porque las inhóspitas condiciones de La Model (espacios incómodos, frío, oscuridad, ruidos...), los obstáculos propios de la seguridad penitenciaria, la falta de recursos de la escuela (a menudo tenía que llevar libros, bolígrafo y papel de casa), las precarias condiciones psicológicas de los presos y las múltiples interferencias que sufrían las clases nunca lo desmotivaron. 

Pero la acción de Pere iba mucho más allá de la enseñanza. Establecía una relación personal con los internos basada en la escucha empática y solidaria y ofreciendo consuelo y apoyo emocional a muchas personas en situación de gran sufrimiento y soledad. En muchos casos, los internos continuaron manteniendo relación con él después de dejar la cárcel e incluso en libertad. Alguno de ellos, acabada la condena, ofreció su colaboración voluntaria a Justícia i Pau en parte como gesto de agradecimiento al apoyo recibido.

La presencia de Pere en La Model no fue siempre fácil, porque la pasión que ponía en favor de los internos generaba de vez en cuando algunas tensiones con los profesionales de la prisión, que no siempre comprendían o valoraban su tarea. Con todo, la escuela renovaba anualmente la confianza en él y su labor fue reconocida institucionalmente con un galardón del Departamento de Justicia en 2009.

En paralelo a sus clases, Pere fue un activo muy importante de la comisión de prisiones de Justícia i Pau, ofreciendo su experiencia, dando testimonio de su voluntariado en las entidades, escuelas y medios de comunicación que lo pedían, y sobre todo reivindicando y buscando soluciones a muchos de los problemas y carencias que él detectaba en el tratamiento institucional a los internos. Un gran esfuerzo para lograr, como él siempre repetía, "que la reinserción social de los presos, proclamada oficialmente, no se convierta en palabras vacías de contenido".

Muchas gracias, Pere, por tu inmenso testimonio y generosidad, que queda para siempre.