Laura Ribera Barniol
ESTADOS DE OPINIÓN

Pandemia: desigualdad global y local

La pandemia se alarga. Quizá más de lo que pensábamos inicialmente. Tragos de esperanza que se ven alterados por los altibajos de la curva de contagios. Medidas que se ensanchan y se contraen casi semanalmente. Continuar bajo el estado de alarma y otras tantas restricciones. Derechos fundamentales demasiado restringidos y acorralados. Incertidumbre y desconcierto en el mañana.

Nos encontramos ante un hecho global. Son muchas las personas afectadas por la situación actual. Las consecuencias de la pandemia son afectaciones multidimensionales; en el ámbito sanitario, laboral, social, familiar, etc. Sin embargo, las dificultades se ven atravesadas y exaltadas por otros ejes estructurales: la clase social, el género y el origen o percepción racial.

La estructura desigual de este sistema hace que en situaciones extremas las diferencias se agraven. Sin embargo, la agravación no es sinónimo de más visibilidad de la problemática ni de su origen sistémico.

Recientemente, los países del norte global, principalmente los estados miembros de la Unión Europea, los Estados Unidos y China han celebrado la aprobación e inicio de la distribución de las primeras dosis de las vacunas contra la Covid-19. De nuevo, la vieja historia de siempre. La competición para obtener un gran número de dosis de las vacunas tiene lugar, principalmente, en estos estados mencionados.

La foto siguiente muestra, a día 26 de enero de 2021, el número acumulado de vacunas que se han administrado a la población por cien habitantes.

mapa-vacunes


Otro mapa representando cualquier otra situación de desigualdad sería bastante similar a este. Incluso la Organización Mundial de la Salud, las actuaciones de la que también podríamos cuestionar en muchas ocasiones, ha señalado los riesgos de esta distribución desigual de las vacunas.

Los datos de la página Our World in Data muestran como, por ejemplo, casi dos meses más tarde del inicio de la vacunación en el Reino Unido o veinte días después del mismo inicio en España, en los estados del continente africano apenas han comenzado a vacunar.

La foto muestra una situación global y mediante los colores y el mapa se nos hace más evidente de manera visual como de desigual es este sistema. El criterio económico es lo que prima por encima de los criterios sanitarios. Con esta imagen en mente, podemos trasladar la situación desde el punto de vista interno de los estados pintados de azul en el mapa. No cambiará nada. A pesar de la definición y uso de criterios la premisa es la misma. Las clases acomodadas se benefician de la distribución de las vacunas. Se benefician por el hecho de tener acceso más fácilmente y también porque tienen el control directo o indirecto de los medios de producción de todo el material que se necesita para su correcta distribución y almacenamiento. De hecho, en los últimos días del primer mes de vacunación en España, ya ha salido a la prensa una gran cantidad de personajes, desde militares hasta políticos, que han recibido una dosis de la vacuna aprovechando su estatus. Dentro del mismo territorio hay otras personas que tendrán muchas dificultades para acceder a la vacunación o que directamente no podrán hacerlo.

La realidad global está conectada a la local y viceversa.

 

Laura Ribera Barniol
Miembro de Justícia i Pau Barcelona